El volcán Calbuco obliga a evacuar a 4.000 chilenos

Las cenizas de la erupción oscurecen extensas áreas del país y alcanzan la Patagonia argentina

Un coche cubierto de cenizas en Ensenada, Chile
Un coche cubierto de cenizas en Ensenada, Chile

Ayer el sur de Chile y Argentina vio cómo el cielo se teñía de rojo para luego quedar envuelto en la más densa oscuridad. Imágenes que parecían sacadas de una película apocalíptica, pero que tuvieron su origen en la sorpresiva erupción del volcán Calbuco en la noche del miércoles tras 42 años de inactividad. Al afectar su enorme fumarola de cenizas a varios poblados vecinos, el Servicio Nacional de Minería y Geología decretó la alerta máxima en el área y prohibió el acceso a 20 kilómetros del lugar donde se encuentra el volcán, al sur del país, vecino de las ciudades de Puerto Varas y Puerto Montt, a 1.032 y 1.015 kilómetros de Santiago, respectivamente.

La fumarola inicial de color claro siguió creciendo en grosor y altura y después la nube se oscureció. Horas después, llegó una segunda erupción. La presidenta Michelle Bachelet, tras sobrevolar la zona, se limitó a decir que «se está trabajando para que los vecinos vuelvan cuanto antes a sus hogares». Pero más de 4.000 habían sido evacuados ayer, y las alarmas seguían activadas porque la montaña podría rugir por tercera vez en las próximas horas.

Mientras, en la Patagonia argentina la situación se complica. En las localidades de Villa La Angostura, San Martín de Los Andes y Bariloche, los vecinos se encuentran refugiados en sus casas con máscaras de oxígeno porque las cenizas ocupan gran parte de la zona y cada vez resulta más complicado respirar, abrir los ojos y ver. Por recomendación de las autoridades locales, los vecinos salieron a autoabastecerse a gasolineras y supermercados para asegurarse agua y provisiones. «Miro para afuera y no se ve nada. Parece que fueran las 4 de la mañana y son las 10. La ceniza parece polvo, harina. Es bien finita y se te mete por los ojos, orejas y boca. En este momento no se ve nada, sólo las luces de las calles», contaba un vecino.

Veinte kilómetros de perímetro de seguridad

Medidas preventivas

- Los sanitarios reparten mascarillas desechables para evitar respirar las cenizas suspendidas en el aire.

Servicios básicos

- El Gobierno está proporcionando agua embotellada y recomienda que por ningún motivo se consuma agua del grifo.

Zona de control

- Se da prioridad a la evacuación de niños, ancianos o aquellos que sufren enfermedades respiratorias.