«Es una bofetada para el venezolano medio»

Las ostentosas vacaciones de Yoswal y Walter Gavidia en el Ritz son tildadas de «falta de respeto y de desprecio total a Venezuela»

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Las ostentosas vacaciones de Yoswal y Walter Gavidia en el Ritz son tildadas de «falta de respeto y de desprecio total a Venezuela».

La noticia de las lujosas vacaciones de los hijastros de Maduro ha sentado como un jarro de agua fría en Venezuela. Las redes sociales se llenaban ayer de comentarios negativos y críticas sobre el fastuoso tren de vida de los vástagos de la pareja presidencial durante su estancia en el hotel Ritz de Madrid y numerosos medios se hicieron eco de la exclusiva de este periódico.

En España, Luis Eduardo Manresa, coordinador de la MUD en Madrid, indicó a LA RAZÓN que es «una falta de respeto, una burla, un desprecio hacia el pueblo venezolano, donde tenemos gente muriéndose de hambre y comiendo basura, y todo lo que se está viendo en Venezuela». Para Manresa, en la elección del hotel Ritz para pernoctar «se ve el desprecio que tienen por el pueblo venezolano, el gastarse (como mínimo) 40.000 euros, que en bolívares serían muchísimas, pero muchísimas comidas para muchísima gente», reconoce indignado el opositor, quien cree que «se deben haber gastado mínimo 100.000 euros», pues si «sumamos los traslados, y puedes tener la seguridad de que no vinieron en un avión en turista, eso es un costo. Además, el hotel no va a permitir que se metan todos en una habitación. En segundo lugar, al ser nuevos ricos, ‘‘boliburguesía’’, habrán hecho un derroche de demostración de recursos pensando que no se iba a saber». La pregunta que se hace Manresa, que ha recibido cientos de mensajes, es «de dónde salieron los recursos que están derrochando, porque seguro que de su bolsillo no».

En la misma línea se mostró Francisco Santos, presidente de la Asociación Civil de Venezolanos en España, quien señaló «que había varias familias venezolanas, vinculadas al chavismo, que se peleaban por darles cobijo en su casa». De hecho, Santos asegura que no han abandonado España, si no que han dejado el Ritz y ahora se alojan en una de las mansiones de estas familias chavistas. «Si no están en Madrid, están en España. Hay gente en las islas Canarias, Barcelona, Galicia, que les han ofrecido acogerles. Hay 12 ó 13 familias que se pelean por atenderlos, porque le deben muchos favores al régimen y se los pagan así». Asimismo, ante el revuelo generado, «también podrían estar en la embajada, ¿por qué no? O en Barcelona protegidos por el cónsul general». En sus palabras, «estas vacaciones son una bofetada a la inteligencia de un venezolano medio», pues es una forma «de despreciar el sentimiento del venezolano que está pasando hambre». «A mí me costaría hacerlo, mandar a mis hijos a que se paseen, estar yo gobernando y mi pueblo pasando hambre. Eso es digno de los dictadores, un demócrata no hace esas cosas». En su opinión, han venido a Madrid a comprar propiedades, «buscan adquirir un piso de cierto nivel para obtener las visas y de paso esconder el dinero, pagando al contado».

Para Andrés Correa Guatarasma, corresponsal venezolano en Nueva York, la revelación de LA RAZÓN no ha sido una sorpresa: «El chavismo puede resumirse en 18 años de despilfarro y desfalco a la nación venezolana con la complicidad del sistema financiero internacional. Ha sido así desde 1999, sin discreción alguna. Obviamente, tras la debacle petrolera genera más indignación cuando se contrasta con la ruina en la que sobrevive la población, sin comida, medicinas ni derechos humanos». Ahora bien, el periodista cree que «la gran pregunta es por qué estas personas siguen circulando libremente por el mundo si es tan fácil cuestionar el origen de sus fondos. Ya no es sólo corrupción iberoamericana tradicional, es un tema también de narcotráfico, lavado de dinero, terrorismo y seguridad internacional». Correa recuerda que «aquí mismo en Nueva York hay dos parientes de esa familia a la espera de sentencia por narcotráfico y en las audiencias veíamos cómo sus allegados se presentaban en la corte luciendo prendas costosas y trasladándose en limusinas. ¿Acaso no funcionan los controles migratorios? Estas fechorías sólo son posibles con la complicidad internacional».