Política

Gabriel, reelegido al frente del SPD: «No me venderé a Merkel»

La Razón
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Sin saber todavía si las negociaciones de coalición con los conservadores (CDU/CSU) llegan a buen puerto, el Partido Socialdemócrata alemán (SPD) inauguró ayer su congreso ordinario en Leipzig. Tras ser reelegido como líder del partido con el 83,6% de los votos, Sigmar Gabriel se esforzó en convencer a sus compañeros de la necesidad de pactar una Gran Coalición «sin vender su alma» a Angela Merkel.

Sabedor de que no hay nada que desgaste más que seguir en la oposición, Gabriel cree que los socialdemócratas no podrán decidir nada en la política alemana a menos que formen parte del Gobierno federal. «El SPD puede lograr mucho en favor de la ciudadanía en el marco de las negociaciones», aseguró antes de prometer que «no habrá compromisos tibios a cambio de compartir el poder». El salario mínimo de 8,5 euros a la hora, la igualdad salarial entre hombres y mujeres o la doble nacionalidad son algunas medidas irrenunciables que los socialdemócratas aspiran a impulsar en el Ejecutivo. Con todo, el presidente del SPD advirtió a los 800 delegados que tampoco hay que esperar que «Merkel se convierta de pronto en una socialdemócrata, ni que nuestro programa electoral se convierta en el programa de Gobierno».

Consciente de la mala experiencia de la anterior Gran Coalición (2005-2009), que le costó a los socialdemócratas el peor resultado electoral de su historia, Gabriel aseguró que «no participaremos por segunda vez en políticas que traicionan los principios de la socialdemocracia». En este sentido, no evitó preguntarse porqué el SPD ha perdido nueve millones de votantes en quince años. «Hay división entre quienes piensan que a la Agenda 2010 debe ahora Alemania su sólida posición, en medio de la crisis» y quienes creen que el SPD «traicionó su ideario», aseguró en alusión a las reformas del Estado del Bienestar puestas en marcha bajo el mandato del ex canciller Gerhard Schröder.

Pero no es en Leipzig donde Gabriel se juega su liderazgo, sino en la consulta a la que han sido convocadas las bases del partido para pronunciarse sobre el pacto de Gobierno. Entre el 6 y el 12 de diciembre, los 475.000 militantes del SPD podrán emitir su voto por correo y el día 15 se anunciará oficialmente el resultado. Para que la consulta interna sea válida, es necesario que participe al menos el 20% de la militancia (unos 93.000 afiliados). El inédito plebiscito, que costará un millón de euros, será la última prueba de fuego de la Gran Coalición. Las consecuencias de la victoria del «no» no sólo arrastrarían a Gabriel, sino que costarían un alto precio al SPD, que sería acusado de no comprometerse con la estabilidad del país. Según «Der Spiegel», el líder socialdemócrata aspira a dirigir un superministerio de Energía, que asumiría competencias de Transportes y Medio Ambiente.

Por su parte, para contentar al ala izquierda, la cúpula del partido dejó la puerta abierta a una eventual alianza con los poscomunistas de Die Linke a partir de 2017. Una hipótesis que el SPD se niega a contemplar ahora pese a que socialdemócratas, verdes e izquierdistas suman 318 diputados en del Bundestag frente a los 311 de la CDU/CSU. Sin embargo, durante la campaña, Peer Steinbrück, el dimitido candidato, voló todos los puentes con Die Linke, que reúne a los herederos del partido único de la extinta RDA y disidentes socialdemócratas.