Elecciones en Egipto

Hamdin Sabbahi: «El Ejército debe quedarse al margen del poder político»

Hamdin Sabbahi / Candidato a la presidencia egipcia

Hamdin Sabbahi
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Hamdin Sabbahi pasará a la historia como el único que se ha atrevido a enfrentarse al mariscal Al Sisi en las presidenciales los próximos 26 y 27 de mayo. Considerado un valiente o un soñador por algunos y un instrumento del régimen para legitimar los comicios por otros, Sabbahi ha llevado a cabo una campaña electoral apasionada, a pesar de la falta de medios y de que su derrota se da por descontada. En la entrevista con LA RAZÓN en su despacho, se muestra seguro y tranquilo.

–Fue el primero en declarar su intención de competir en las elecciones pese a las escasas posibilidades. ¿Por qué ha estado tan confiado?

–Entré en esta batalla con confianza porque creo que soy el candidato más cercano a la mayoría de los egipcios. Mi programa ofrece lo que quieren los jóvenes –que hicieron la revolución de 2011– y las clases medias y bajas, que piden justicia social y democracia.

–¿Tiene usted posibilidades reales frente a Al Sisi? ¿Confía en mejorar el resultado de 2012?

–Claro que sí. Tengo muchas posibilidades, incluso más que en 2012, aunque en esta ocasión la batalla es mucho más difícil, pero espero que los resultados sean mejores. Si decidí competir es para ganar, no sólo para figurar.

–El ambiente es muy diferente al que se vivía en 2012. ¿Cómo puede afectar al resultado?

–Ahora mismo Egipto vive en un ambiente de terror por los ataques y la violencia, debido a las organizaciones terroristas, los Hermanos Musulmanes y sus aliados. Esto empujará a los votantes a elegir al candidato que ofrece mano dura, es el voto del miedo. Personalmente creo que el terrorismo hay que combatirlo en su origen, que es la pobreza y la desigualdad, y eso no se puede hacer por la fuerza. La respuesta no puede ser sólo militar, sino cultural, económica, social...

–Si llega a la presidencia, ¿cómo tratará a la Hermandad?

–Los Hermanos Musulmanes serán aceptados y tratados de forma justa e igualitaria, como todos los demás ciudadanos, siempre y cuando no recurran a la violencia. Como partido político ya no tiene cabida porque según la nueva Constitución no puede haber partidos con base religiosa. Egipto tiene que ser un Estado de Derecho en el que se aplique la Ley sin discriminación y en el que nadie sea perseguido por sus ideas.

–¿Los electores ven en usted el candidato de la revolución frente al candidato del régimen?

–Por supuesto. La revolución tenía demandas muy claras: democracia, justicia social y dignidad. Esto es precisamente lo que propongo en mi programa y lo que he estado defendiendo a lo largo de mi carrera política, y los ciudadanos lo saben muy bien. He estado presente y trabajando con la gente durante 40 años y soy el candidato más cercano al pueblo y sus demandas.

–Ha expresado dudas sobre la transparencia de las elecciones, ¿teme que pueda haber fraude?

–Tengo serias dudas. Mi equipo y yo vamos a vigilar muy de cerca a las instituciones y órganos estatales para asegurarnos de que no están inclinados claramente a favor de un determinado candidato. Tengo experiencia compitiendo en las elecciones frente al Estado egipcio, que siempre ha apoyado a un candidato concreto. Esto no es nuevo, pero si hubiera fraude electoral claro y generalizado, sería inaceptable para mí.

–Los medios están apoyando abiertamente a Al Sisi. ¿Cómo se enfrenta a ello?

–No podemos hacer mucho en el caso de los medios privados porque tienen libertad y sus intereses particulares. Pero confío en la inteligencia del público: si los egipcios han visto que los medios apoyan ciegamente a un candidato, entienden que hay algo que huele mal, y esto podría incluso volverse en su contra.

–Apoyó la deposición de Mursi por parte de los militares. ¿Por qué se opone al hecho de que participen en las elecciones?

–Siempre he rechazado que el Ejército presentara a un candidato a las elecciones, pero ahora mismo no voy a criticar a mi rival porque no sería correcto. Tengo un gran respeto por el Ejército egipcio y reconozco su papel fundamental desde la revolución, pero es preferible que se mantenga alejado de las disputas políticas. Debe haber una clara distinción entre su papel como protector de la Constitución y del país y su papel en el ejercicio del poder político.

El único rival de Al Sisi

¿Un soñador o quien legitima los comicios?

Sabbahi (Kafr el Sheij, 1954) periodista de formación y opositor por naturaleza, lideró protestas durante la dictadura de Mubarak, en la que alcanzó el Parlamento en 2000. Después de la revuelta de 2011, Sabbahi se erigió en un líder y referente político del nuevo Egipto y decidió aspirar a la presidencia en 2012, obteniendo un sorprendente tercer lugar. Ahora cuenta con el apoyo de algunos partidos liberales y de los grupos revolucionarios, aunque su apoyo al golpe le ha restado popularidad entre los jóvenes.