Restos de un misil ruso en la zona donde cayó el MH17

Países Bajos investiga si pertenecen al sistema usado por los rebeldes prorrusos

Restos del vuelo MH17 en el que fallecieron 298 personas

El equipo de investigación criminal encargado del derribo del avión de Malaysia Airlines que fue presuntamente abatido el año pasado por el disparo de un misil tierra-aire desde una zona del este de Ucrania controlada por las milicias prorrusas trabaja junto con el Consejo de Seguridad de Países Bajos. Intentan determinar si entre los restos hallados existen elementos que pertenecen al sistema de misiles Buk (de fabricación rusa) utilizados por los rebeldes secesionistas.

En un comunicado, el Consejo de Seguridad holandés explicó ayer que los «posibles elementos encontrados» son importantes para la investigación penal porque podrían determinar «quién está implicado en el incidente». En el informe preliminar, hecho público en septiembre de 2014, se concluyó que la aeronave, un Boeing 777 en el que murieron 298 personas (196 de nacionalidad holandesa), se estrelló por «el probable impacto de objetos externos con alta energía que atravesaron el fuselaje a gran velocidad».

Fiscales de los países más afectados por el suceso (Países Bajos, Malasia, Bélgica, Australia y Ucrania) están investigando el accidente, pero no está claro dónde, cuándo o cuántos sospechosos serán juzgados si son identificados. Rusia vetó el mes pasado una propuesta liderada por Países Bajos para crear un tribunal de la ONU.

Por otra parte, los investigadores del accidente aéreo se están reuniendo con un organismo de seguridad holandés para discutir el avance y ver una reconstrucción de los restos de la aeronave, que fueron llevados desde el lugar del accidente en Ucrania a una base de la fuerza aérea holandesa.

Se espera que el organismo de seguridad holandés, que dirige la investigación civil del accidente, emita su informe final en octubre, pero sin culpar a nadie. En cambio, sí está previsto que se establezcan indemnizaciones para los familiares de las víctimas del avión, que hacía la ruta entre Ámsterdam y Kuala Lumpur. Mientras Kiev y Occidente culpan a los separatistas apoyados por Rusia, éstos y Moscú achacan la responsabilidad a las fuerzas ucranianas. A principios de año, se publicaron en internet imágenes de rebeldes trasladando una batería del sistema Buk al lugar que un día después del accidente atravesaba la frontera rusa sin cuatro misiles.

El alcalde de Grabovo recuerda la catástrofe durante una entrevista con la agencia Efe. «Al principio no entendíamos que era un avión grande, no se veía a causa del fuego. Después, claro, vimos la bandera malasia, nos dimos cuenta de que era un Boeing, vimos los cuerpos. Luego llegó gente con pasamontañas y ordenaron a todo el mundo que se fuera. Montaron postes de cemento para impedir el paso y a partir de ahí no dejaron pasar a nadie, excepto a mí». Las tareas de recuperación de los restos han durado todo el año y el Gobierno de la autoproclamada República Popular de Donetsk pondrá una lápida memorial en recuerdo de las víctimas.