Italia presiona a la UE para atajar el drama migratorio

1.500 RESCATADOS. Un grupo de inmigrantes auxiliados por el barco «RBD» llega ayer al puerto italiano de Corigliano Calabro
1.500 RESCATADOS. Un grupo de inmigrantes auxiliados por el barco «RBD» llega ayer al puerto italiano de Corigliano Calabro

El Gobierno de Renzi advierte de que hasta 250.000 personas esperan en el norte de África.

No hay ni rastro de las 400 personas desaparecidas que habrían naufragado el domingo cuando trataban de alcanzar el sur de Italia tras partir desde la costa de Libia, según contaron el martes los 150 supervivientes llegados a Reggio Calabria. Al tiempo que buscan a los náufragos, la Marina y la Guardia Costera italianas continúan rescatando a nuevos inmigrantes: ayer salvaron a otros 1.500, por lo que la cifra de indocumentados que desde el fin de semana han desembarcado en distintos puertos del sur de Italia alcanza ya los 10.000. Podría tratarse sólo del principio de una primavera y un verano de éxodo masivo de de-sesperados que se echan al mar con la esperanza de llegar a Europa para huir de la guerra, el hambre y la persecución. Según el Gobierno de Roma, hasta 250.000 personas estarían esperando en el norte de África su oportunidad para cruzar el Canal de Sicilia. La devastación y el colapso total en Libia por la guerra civil han convertido al país magrebí en un territorio propicio para que actúen con total impunidad las mafias dedicadas al tráfico de personas. Hasta las milicias que se disputan el control de la nación utilizarían este comercio para financiarse.

Los italianos están asustados por la que se les viene encima. Con los centros de acogida para indocumentados llenos, las autoridades no saben dónde van a meter a las miles de personas que podrían llegar en las próximas semanas. El ministro del Interior, Angelino Alfano, alertó a los prefectos para que busquen cuanto antes espacios para ubicarlos.

La Liga Norte (LN), una formación con la xenofobia en su ADN, ha visto el cielo abierto con esta nueva crisis migratoria. Su líder, Matteo Salvini, no para de criticar al Gobierno de Matteo Renzi porque debería impedir cuanto antes que los inmigrantes sigan llegando, además de evitar que se les mantenga con dinero público. Salvini incluso ha amenazado con ocupar los hoteles destinados a acoger a «sin papeles».

Las regiones gobernadas por la LN, como la rica Lombardía (al norte), han cerrado filas con Salvini negándose a acoger a más indocumentados. «Nosotros no aceptamos sufrir una invasión, así que cero plazas de acogida en Lombardía mientras continúe esta actitud irresponsable del Gobierno», bramó el presidente regional, Roberto Maroni. Su homólogo en el Véneto, otra zona industrial y con recursos, Luca Zaia, también de la LN, se mostró igual de vehemente con esta situación. Otras regiones italianas, en cambio, han sido más solidarias comprometiéndose a acoger hasta al doble de refugiados.

Con esta actitud, el partido de Salvini espera terminar de comerle el terreno a la marchita Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, para convertirse en la primera formación del centro derecha en las elecciones regionales de finales de mayo. Laura Boldrini, presidenta de la Cámara de los Diputados, consideró «terrible» que se especule políticamente con estas tragedias, una postura compartida por Renzi. En lo que sí se ponen de acuerdo los distintos grupos políticos italianos es en criticar a la Unión Europea. Le achacan que «mire hacia otro lado» y no sea capaz de lanzar de una vez una iniciativa común que evite que los flujos de la inmigración hacia el sur de Italia se repitan cíclicamente. Roma tiene tres exigencias para Bruselas: llevar a cabo una intervención en Libia para tratar de reconstruir el país de manera que vuelva a vigilar sus fronteras; desplegar una operación militar en el Canal de Sicilia más ambiciosa que la actual que evite nuevas muertes de inmigrantes; y repartir entre los Veintiocho a los indocumentados que entran en Europa por las regiones meridionales, Sicilia, Calabria, Apulia y Cerdeña.

El presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, que llegó a viajar a Lampedusa cuando se produjo el naufragio de octubre de 2013, pidió una solución «urgente y general» para poner fin a este drama. «Estos sucesos confirman una vez más la inestabilidad de la situación en Libia y la necesidad de encontrar una solución política al conflicto», afirmó.

En 2014 llegaron a Italia a través del Mediterráneo unos 120.000 inmigrantes. En lo que llevamos de 2015 van más de 16.000. Según los datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, habrían muerto en estos tres meses y medio más de 900 personas.