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Internacional

Joe Biden, candidato a la presidencia de EEUU en 2020

Frente al radical Bernie Sanders, es uno de los últimos líderes de la vieja guardia del Partido Demócrata

Frente al radical Bernie Sanders, es uno de los últimos líderes de la vieja guardia del Partido Demócrata.

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Cargaba Joe Biden con el fardo de representar un partido antiguo. Llegaba también con la presión de ejercer como último bastión de un partido clásico. Aunque se daba por seguro, y él mismo lo anunció por error, faltaba la confirmación. Llegó ayer. Biden, dos veces vicepresidente con Barack Obama, 36 años como senador, superviviente de mil batallas políticas, que perdió a un hijo devorado por el cáncer y sufrió la humillación de que su entonces jefe eligiera a la glacial Hillary Clinton para pelear en 2016, competirá finalmente en 2020. Con 76 años reta a Donald Trump por la Casa Blanca. Lo hace con un vídeo deshuesado de su propia vida: «Charlottesville, Virginia, es el hogar del autor de uno de los grandes documentos de la historia de la humanidad. Lo sabemos de memoria: “Consideramos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres son creados iguales, dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables”. Lo hemos escuchado tan a menudo que es casi un cliché. Pero es lo que somos...».

Puede afirmarse que arranca al fin la campaña. O al menos ha sido inaugurada la verdadera competencia por saber qué partido demócrata afrontará 2020. Si el socialismo con toques de demagogia Chomsky de un Bernie Sanders o si el liberalismo acusado de encamarse a menudo con Wall Street, pero también leal a los valores esenciales demócratas, que trae de serie el veterano Biden. Trump, que reconoce en él a un serio adversario, no tardó en hacer mofa. Con característica elegancia sacó tiempo a su cadena de tuits sobre el informe Mueller. «Bienvenido a la carrera, Sleepy Joe [ Joe el Dormilón, en inglés]», escribió en Twitter. «Solo espero que tenga la inteligencia, durante mucho tiempo puesta en duda, para librar una campaña de primarias exitosa. Será desagradable; tratarás con personas que realmente tienen unas ideas muy enfermas, demenciales. ¡Pero si lo logras, te veré en la línea de salida!». Durante el resto del día volvió a dirigir su atención a la basura de la prensa sensacionalista, toda excepto la muy afín.

Ciertamente, tampoco le convenía demasiado rebatir las palabras de un Biden que en su vídeo había afirmado que «Charlottesville también es el epicentro de un momento decisivo para esta nación en los últimos años. Allí, en agosto de 2017, vimos a miembros del KKK, supremacistas blancos y neonazis, salir al aire libre, con sus caras enloquecidas iluminadas por antorchas, las venas abultadas y los colmillos propios del racismo. Cantando la misma bilis antisemita que se escuchaba en toda Europa en los años 30. Y fueron recibidos por un valiente grupo de estadounidenses, se produjo un violento choque y una valiente joven perdió la vida». Por supuesto que en aquel contexto dramático Trump, otras veces mercurial, jugó a la equidistancia. O como señala el propio Biden, «fue entonces que escuchamos las palabras del presidente de EE UU que asombraron al mundo y conmocionaron la conciencia de esta nación. Dijo que había''algunas personas muy buenas en ambos lado''. ¿Personas muy buenas en ambos lados?». Lo dijo, sí, y para Biden «en ese momento supe que la amenaza para esta nación era diferente a cualquier otra que haya visto».

Pero el reto de Trump, y la amenaza, real o no, de la democracia estadounidense no es ni de lejos su único reto. Hemos citado a Sanders. Senador también casi vitalicio y gran percherón del populismo de izquierdas con posibilidades reales de liderar el partido. Junto a los dos veteranos comparece toda una pléyade de nuevos y viejos nombres. Empezando por Elizabeth Warren, que tendrá que fajarse con Sanders para dilucidar si el ala izquierda se decanta por fórmulas más o menos clásicas o si finalmente abraza el identitarismo posmoderno. Beto O'Rourke, tejano que a punto estuvo de descabalgar a Ted Cruz del Senado, la fiscal Kamala Harris y el senador Cory Booker son algunos de los 21 aspirantes que se medirán a Biden.