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Boris Johnson sufre para vender su Brexit al Parlamento

Unionistas norirlandeses y laboristas rechazan el texto

El ambiente que se respiraba ayer en Bruselas era casi festivo, o al menos de completo alivio. Al otro lado del Canal de la Mancha el ambiente no podía ser más opuesto.

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Palmadas en la espalda, sonrisas y mucha sintonía. El ambiente que se respiraba ayer en Bruselas era casi festivo, o al menos de completo alivio, al haber logrado cerrar un Acuerdo de Retirada y sobre todo haberlo conseguido con Boris Johnson, un primer ministro británico que viene del ala dura euroescéptica del Partido Conservador.

Sin embargo, al otro lado del Canal de la Mancha el ambiente no podía ser más opuesto. El texto debe ser ratificado en última instancia en Westminster y, al cierre de esta edición, existían bastantes dudas de que el líder tory lo pueda sacar adelante el sábado, cuando la Cámara de los Comunes celebre una sesión extraordinaria. Será la primera vez que el Parlamento abra sus puertas en fin de semana desde la Guerra de las Malvinas en 1982.

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Johnson es consciente de las dificultades que afronta ahora en casa. Es más, sabía de ellas incluso antes de cerrar el texto con Bruselas porque, minutos antes de que se anunciara la fumata blanca, los norirlandeses del DUP -de cuyo apoyo depende el Gobierno británico- señalaron que «tal y como estaban las cosas» no podían respaldar el convenio. En cualquier caso, el «premier» decidió seguir adelante y, a pesar de las advertencias, firmó el pacto.Se antoja muy complicado que los norirlandeses vayan a cambiar para el sábado de parecer. El DUP nunca quiso que Irlanda del Norte quedara con un estatus distinto al del resto del Reino Unido. Pero tras las concesiones de Johnson, la provincia británica está ahora ligada al mercado único y unión aduanera a fin de evitar frontera dura con la República de Irlanda y no poner en peligro la paz en el Ulster.

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Sin el apoyo del DUP es muy difícil alcanzar los ansiados 320 votos necesarios para ratificar el pacto en la Cámara de los Comunes. May fracasó hasta en tres ocasiones cuando presentó ante sus señorías el texto que cerró el año pasado con la UE, unas humillantes derrotas que le obligaron a presentar su dimisión. En la última votación del pasado mes de marzo, perdió por 58 votos: 286 a favor frente a 344 en contra. Para «The Telegraph» -la biblia para los conservadores- el ambiente que se respira ahora en Westminster es muy distinto, por lo que el rotativo se muestra optimista a la hora de que Johnson pueda ratificar el texto.

Es cierto que el premier goza de más popularidad entre los llamados «Los Espartanos», el núcleo duro de los 28 tories euroescépticos que jamás se fiaron de May. A favor del nuevo inquilino de Downing Street juega que muchos de los brexiteers forman parte de su Gobierno. El cabecilla de este grupo, Steve Baker, asegura que «faltan ver los detalles», pero, en principio, se muestra dispuesto a respaldar ahora el pacto. En cualquier caso, sigue habiendo divisiones internas. Por otra parte, Johnson debe ahora hacer frente a los 21 tories rebeldes pro UE expulsados de la formación. Sólo cuatro de ellos se opusieron en su día al acuerdo de May, por lo que es posible que la gran mayoría respalde el pacto del actual líder tory.

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