La amarga despedida europea de May

La «premier» acude a su última cumbre de la UE sin haber hallado una salida al bloqueo del Brexit.

Theresa May, a su llegada a la cumbre informal en Bruselas, la última a la que asistirá la primera ministra británica antes de su renuncia, prevista para el próximo 7              de junio
Theresa May, a su llegada a la cumbre informal en Bruselas, la última a la que asistirá la primera ministra británica antes de su renuncia, prevista para el próximo 7 de junio

La «premier» acude a su última cumbre de la UE sin haber hallado una salida al bloqueo del Brexit.

Theresa May podrá cruzar muchas veces a lo largo de su vida el Canal de la Mancha. Pero ayer lo hizo, por última vez, como primera ministra británica. La aún líder «tory» viajó a Bruselas para asistir a la cumbre informal de la UE. En Reino Unido, arrasó el Partido del Brexit del euroescéptico Nigel Farage, quien consiguió 29 de los 73 escaños reservados a un país que no sabe aún cuál será su destino en el bloque comunitario.

Tres años después del histórico plebiscito, la clase política no ha conseguido aún ejecutar el divorcio. Y la sociedad se encuentra más dividida que nunca. Farage cumplió con las expectativas, convirtiéndose en un auténtico tsunami. Pero al mismo tiempo, los europeístas liberal demócratas, que abogan por un nuevo plebiscito, fueron los otros grandes protagonistas, quedando en segunda posición.

En este sentido, las formaciones que claramente apoyan la permanencia en la UE –obviando a «tories» y laboristas– sumaron un mayor porcentaje de apoyos. Los liberal demócratas, junto a Los Verdes, los nacionalistas escoceses del SNP, galeses del Plaid Cymru, y Change UK obtuvieron un 40,4% del respaldo de los votos, frente al 34,9% cosechado por el Partido del Brexit y el UKIP, que con su actual líder, Gerard Batten, no consiguió ningún asiento en la Eurocámara.

El complejo escenario ha acabado devorando a la propia May, quien dimitirá oficialmente como líder del Partido Conservador el próximo 7 de junio. Por lo que la cita de ayer en Bruselas le sirvió para despedirse de sus colegas, los mismos que tantas veces le reprocharon que no acudiera a las reuniones con una «hoja de ruta» clara. Ahora que ya no tiene nada que perder aboga claramente por la necesidad de abandonar el bloque con un acuerdo que garantice una salida ordenada. Pero la mayoría de los candidatos que se presentan para sucederla pertenecen al ala dura del sector euroescéptico y señalan que el país saldrá de la UE, con o sin pacto, antes del 31 de octubre, que es cuando termina la segunda prórroga concedida por los Veintisiete.

Un convidado de piedra

En este sentido, May mantuvo ayer previa a la cumbre una reunión con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien le comunicó que corresponde a Reino Unido definir cuál será su posición en los próximos días, en los cuales las distintas familias políticas y gobiernos negociarán su representatividad durante los próximos años. Londres debe determinar si quiere ser parte de las negociaciones o se mantiene el margen, dado que en teoría deberá dejar la UE el próximo otoño.

Entre la larga lista de candidatos que se presentan a las primarias «tories», el actual ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, que hizo campaña por la permanencia, pero en los últimos meses se había acercado al bando euroescéptico, ha decidido postularse como candidato moderado. Y en este sentido, considera que tratar de concretar el Brexit sin un acuerdo supondría un «suicidio político» para su formación.

En un artículo en el diario «The Daily Telegraph», advierte de que un nuevo primer ministro que apoye una salida de la UE sin pacto se arriesga a que haya en el Parlamento un voto de censura contra su Gobierno, por lo que, si pierde, desencadenaría unas elecciones generales anticipadas. «Atacados por el Partido del Brexit a la derecha y los liberal demócratas a la izquierda, nosotros afrontamos la extinción. Cualquier candidato a primer ministro cuya estrategia lleve inexorablemente a unas elecciones estará ofreciendo un proyecto para el desastre», agregó.

Y es que los resultados cosechados por los «tories» en las elecciones europeas han sido devastadores, los peores desde la creación de la formación en 1834. Quedaron relegados al quinto puesto con apenas cuatro escaños y solo el 9,1% del apoyo del electorado. La participación fue de solo el 36,9%.