La defensa común divide a la UE

Rajoy, ayer, con Letta defendió la mejora del diálogo estratégico entre     los socios europeos
Rajoy, ayer, con Letta defendió la mejora del diálogo estratégico entre los socios europeos

La Unión Europea aportará un total de 12 millones de euros para destruir el arsenal de armas químicas del régimen sirio, con el fin de contribuir a una solución pacífica y duradera de la crisis en este país mediterráneo. La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), encargada de la eliminación de las sustancias más peligrosas halladas en Siria, cuenta con un fondo de 9,8 millones de euros aportados por República Checa, Alemania, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Corea del Sur, Turquía, Reino Unido e Irlanda del Norte. Además, Finlandia y Corea del Sur harán una aportación adicional de 750.000 euros y Japón ha prometido 15 millones de euros. Este anuncio se produjo coincidiendo con la última cumbre de líderes de la UE en Bruselas. En ese marco, la primera discusión entre los jefes de Estado y de Gobierno de la UE sobre defensa común en cinco años puso de relieve las divergencias existentes.

El primer ministro británico, David Cameron, lanzó sus ideas nada más llegar a la reunión: «Tiene sentido que las naciones cooperen en asuntos de defensa para mantenernos todos más seguros. Es en interés de todos, pero no es correcto que la Unión Europea tenga capacidades, ejército, aeropuertos, esto y lo otro», sentenció. Cameron, que se juega en casa diferentes batallas de cara a las elecciones europeas, aseguró abiertamente que el desarrollo de capacidades de la UE «es malo».

En el extremo contrario, el presidente francés, François Hollande, pidió no sólo avances en la Europa de la defensa, sino también fondos para costear las operaciones militares emprendidas en África. «Francia ha tomado la iniciativa con Naciones Unidas, es legítimo que Europa preste apoyo. He recibido mucho apoyo de casi todos los Gobiernos europeos y la financiación debe seguir a este apoyo político», reclamó. Por su parte, España defiende una mejora del diálogo político y estratégico entre la UE y la OTAN, desarrollando una cooperación entre ambas organizaciones. El Gobierno cree que la mejor aportación que puede hacer la UE a la OTAN no pasa por aumentar sus capacidades en defensa, sino en avanzar hacia una «organización común». La discusión sobre la política de defensa versó sobre cuestiones «estratégicas» y dejó aparcada la propuesta de la Comisión de reforzar la competitividad del sector de la defensa y desarrollar capacidades comunes de uso civil y militar. Aun así, el borrador de conclusiones de la cumbre recoge el compromiso con proyectos concretos para desarrollar la nueva generación de «drones» y la ciberdefensa.