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El narco arrodilla al estado en Sinaloa

Fuentes militares confirman la liberación de Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo, "para proteger vidas"

La detención de Ovidio Guzmán López, hijo del narcotraficante mexicano Joaquín 'El Chapo' Guzmán, ha desatado el caos en la ciudad de Culiacán. Hombres armados se han enfrentado a las Fuerzas de Seguridad, que finalmente lo han liberado para poner fin a los intercambios de disparos

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La ciudad de Culiacán, capital del estado de Sinaloa se convirtió en campo de batalla. Las primeras imágenes de civiles armados y vehículos en llamas empezaron a circular en la tarde del jueves y las siguientes horas fueron de pánico. Tiroteos contra el ejército a plena luz del día, bloqueo de carreteras y gente huyendo despavorida con niños en brazos. Hacía años que Culiacán, cuna del cártel de Sinaloa no vivía escenas de tanta violencia.

El caos lo desató una operación fallida de las fuerzas de seguridad mexicanas que intentaron arrestar a Ovidio Guzmán López, uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Una operación “deficiente y precipitada” según dijo el viernes el ministro de Defensa, el general Luis Cresencio Sandoval que confirmó que se trató de “una acción directa para la aprehensión de un delincuente” bajo la orden de detención de un juez mexicano con el fin de extraditarlo a Estados Unidos.

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Esta versión contradice a la emitida por el gobierno unas horas antes cuando el ministro de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, afirmó que una patrulla de la Guardia Nacional y el ejército fue agredida desde una vivienda mientras hacía una vigilancia ordinaria y en el registro encontraron a Guzmán López. Lo dijo la noche del jueves en un mensaje dirigido a la nación debido a la gravedad de la situación.

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Finalmente las autoridades reconocieron que la operación de captura estaba premeditada, pero se vieron obligados a dar marcha atrás al verse superados por los pistoleros del cártel de Sinaloa. El suceso ejemplifica como pocos las limitaciones del estado mexicano en la lucha contra el crimen organizado y ha desatado las críticas contra el gobierno por la panificación deficiente del operativo, el primero de este tipo que lleva a cabo la administración de López Obrador.

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El intento de captura desató el caos en varios puntos de Culiacán y dejó un saldo de ocho muertos, según las autoridades. Las víctimas son un civil, un efectivo de la Guardia Nacional, un preso y cinco agresores. La ciudad quedó bloqueada por varios cortes viales, una práctica utilizada por el crimen organizado para impedir la movilidad de las autoridades y dificultar que sacasen al prisionero de la ciudad. Durante toda la tarde se vieron varias camionetas con ametralladoras de alto calibre instaladas en la parte trasera y se produjo una fuga de medio centenar de presos en la cárcel de Aguaruto en Culiacán, algunos de ellos fueron arrestados horas después.

El presidente López Obrador defendió el viernes la decisión de dar marcha atrás para salvaguardar la integridad de los ciudadanos de Culiacán, que se vieron envueltos en el caos que desató el intento de detención. “No puede valer más la captura de un delincuente que las vidas de las personas”, dijo el viernes que justificó la retirada porque “hubo una reacción muy violenta y se ponía en riesgo la vida de mucha gente”.

Ovidio Guzmán López es uno de los hijos del histórico líder del cártel de Sinaloa Joaquín “El Chapo” Guzmán, que desde julio cumple cadena perpetua por narcotráfico en una cárcel de Manhattan en Nueva York. A Guzmán López lo busca la justicia de Estados Unidos por distribución de cocaína, metanfetaminas y marihuana desde México entre 2008 y 2018.

Tras la última detención de El Chapo en el año 2016, los expertos sostienen que el cártel de Sinaloa sigue actuando bajo el mando del veterano capo Ismael “El Mayo” Zambada y de otros dos hijos de El Chapo: Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán.