La ex RDA, el caladero electoral xenófobo

AfD atrae a unos electores que se ven como ciudadanos de segunda tras 30 años de la reunificación.

AfD atrae a unos electores que se ven como ciudadanos de segunda tras 30 años de la reunificación.

- Tres décadas tras la caída del Muro y la reunificación alemana, el este del país presenta diferencias estructurales en relación al resto de Alemania. En primer lugar, la economía de bajos salarios supone el 32%, el doble de lo que representa en el oeste. Es más acusado el envejecimiento de las regiones orientales, que no se ha recuperado del movimiento migratorio tras la reunificación. Hasta un 33% de las plazas de formación profesional quedó sin candidatos en 2018.

Otra cuestión clave para explicar el ascenso de Alternativa para Alemania (AfD) es su retórica en relación a Rusia. Algo que quedó de manifiesto cuando el ministro presidente de Sajonia Michael Kretschmer, de la CDU de Merkel, se opuso a la directriz de su partido y llegó a encontrarse con el presidente ruso, Vladimir Putin, en San Petersburgo y pidió el fin de las sanciones contra el país. Durante el periodo comunista, a pesar del antifascismo de estado, la población inmigrante no llegó a mezclarse con la local de forma masiva porque su periodo de estancia estaba pensado como formación que después debían emplear en enriquecer a sus países. En el este, el número de extranjeros supone alrededor de un 4% mientras en el resto es del 10,5%. Por otro lado, el caos al que llevó el desguace del este hizo perder de vista a grupos neonazis que en las últimas décadas han llegado a montar incluso bandas terroristas como la llamada NSU o el Gruppe Freital, así como al advenimiento, más fuerte en el este, de los islamófobos Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (PEGIDA). La sensación de ser ciudadanos de segunda clase, unida al descontento por la política migratoria hacen el resto para que en los «Länder» del este alemán la ultraderecha sea hoy la segunda fuerza política.