La fugitiva Amanda Knox

La estadounidense asegura que «luchará hasta el final» en la batalla por su extradición. Detienen a su ex novio en la frontera con Austria

Amanda Knox en el programa de televisión
Amanda Knox en el programa de televisión

Raffaele Sollecito se enteró de su condena a 25 años de cárcel por el asesinato de la joven estudiante británica Meredith Kercher en 2007 mientras se encontraba en Austria. Sus abogados aseguraron que escuchó la sentencia en Roma, en casa de unos parientes, pero a las 22:00 del jueves, cuando el magistrado del tribunal de apelación de Florencia Alessandro Nencini leyó la sentencia, Sollecito estaba mucho más lejos. Su excursión no duró ni un día. A primera hora de la mañana de ayer, la Policía le recordó que no puede salir del país y le retiró el pasaporte y los documentos necesarios para poder viajar al extranjero. Los agentes lo encontraron junto a su novia en un hotel de Venzone, un pueblecito de la región del Friuli, en el noreste de Italia, situado a pocos kilómetros de la frontera con Austria y Eslovenia. «Nunca he pensado en huir. Ni antes ni tampoco ahora. Sólo quería dar una vuelta por Austria», le dijo a los policías que fueron a buscarle. Sus abogados explicaron luego que Sollecito estaba muy estresado por el juicio, por lo que decidió ir a ver a su novia al Friuli, donde vive. El joven estuvo en la primera parte de la audiencia de ayer, que se prolongó durante 12 horas, pero luego no aguantó más la presión y desapareció. Según la reconstrucción realizada por los medios italianos, al mediodía se puso al volante del Mini Cooper de la empresa del padre de su novia y salió con él de Florencia. Unas cuatro horas después se reunió con la muchacha, con la que almorzó en Venecia. Después se produjo la escapada a Austria, antes de volver a Italia para dormir en el hotel de Venzone. «Como hombre libre podía ir donde quisiera. En cuanto supe la sentencia, volví de inmediato a Italia. Estaba cansado y me paré en el primer lugar que pude», dijo a la agencia Ansa.

Los movimientos de Sollecito fueron controlados por una patrulla de agentes, que fueron los que le retiraron el pasaporte y lo llevaron a la comisaría de Udine, para que realizara varios trámites derivados de su condena. Entre ellos, la inclusión de sus datos en el archivo de los ciudadanos italianos que no pueden salir del país. Uno de sus abogados, que aseguró que su defendido nunca había pensado en la fuga, dijo que el joven le llamó ayer para decirle: «Soy inocente, la batalla sigue adelante». Este verano salió de Italia para irse de vacaciones al Caribe, lo que hizo pensar a algunos que fuera a transferirse luego a alguna nación sin convenio de extradición con su país natal. Pero volvió.

La Justicia italiana lo va a tener más difícil para echarle mano a la otra condenada por el asesinato de Meredith en el juicio en segundo grado celebrado el jueves, la estadounidense Amanda Knox, a la que le cayeron 28 años y medio de prisión. Knox es la gran protagonista del caso. Para algunos una víctima de las supuestas chapuzas de los magistrados italianos y, para otros, una asesina fría y despiadada pese a su rostro de no haber roto nunca un plato, la muchacha escuchó la sentencia por televisión desde la casa de su familia en Seattle. Amanda se quedó de piedra cuando supo que volvían a condenarla y no expresó emoción alguna: ni lloró ni dijo palabra, según sus abogados. Ayer se le soltó algo más la lengua, porque concedió una entrevista a la cadena estadounidense Abc en la que volvió a defender su inocencia. «Mi primera reacción fue: no, esto no es correcto y voy a hacer todo lo que pueda para probarlo. Sólo cuando venía hacia aquí he llorado por primera vez», comentó delante de las cámaras. La joven volvió a cargar contra la Justicia italiana, diciendo que «esperaba mucho más de ella» y que no era justo que cayera sobre ella la pena del asesinato de su amiga. Apuntó además que resultaba «horrible» que no se supiera aún quién había matado a Meredith. Los padres de Amanda, por su parte, aseguraron que su hija no volverá a Italia en caso de que resulte también declarada culpable por el Tribunal Supremo, al que han apelado y cuyo veredicto será irrevocable. EE UU e Italia tienen convenio de extradición, por lo que, en teoría, la joven debería ser entregada a la Justicia del país europeo para que fuera encarcelada.

El abogado estadounidense Robert Anello explica a LA RAZÓN que «primero tendrá que pedir la extradición Italia; será un proceso muy largo porque la Justicia italiana no es rápida en este sentido». Además, Anello indica que Knox ya fue declarada «no culpable» por un tribunal italiano, por lo que podría ser que «Italia no llegue a pedir la extradición». «Estamos hablando de un proceso que durará años. Es un caso muy complicado y puede ser que incluso el Gobierno de EEUU no extradite a Amanda Knox por lo que se conoce en derecho como "doble incriminación"». Las polémicas levantadas en el caso por las supuestas irregularidades realizadas por los investigadores y las críticas que por ello han recibido por parte de los medios norteamericanos hacen prever que habrá batalla diplomática para lograr que Knox vuelva a Italia, si resultara también condenada por el Supremo. «No estoy preparada, no quiero volver a aquel lugar. Quiero leer las motivaciones de la sentencia. Combatiré hasta el final», decía, entre lágrimas, Amanda ayer en televisión.