La oposición alza su voz contra Putin

Decenas de miles de rusos se movilizan en una histórica marcha para despedir al opositor Nemtsov. Las autoridades no descartan ninguna hipótesis y ofrecen 45.000 euros por información sobre los asesinos

Desde 2011 no se congregaba tanta gente en las calles de Moscú. Los manifestantes marcharon ayer en silencio hasta el puente donde fue asesinado Boris Nemtsov el viernes, una de las voces más críticas de Vladimir Putin
Desde 2011 no se congregaba tanta gente en las calles de Moscú. Los manifestantes marcharon ayer en silencio hasta el puente donde fue asesinado Boris Nemtsov el viernes, una de las voces más críticas de Vladimir Putin

Decenas de miles de rusos se movilizan en una histórica marcha para despedir al opositor Nemtsov. Las autoridades no descartan ninguna hipótesis y ofrecen 45.000 euros por información sobre los asesinos

Rusia en general y Moscú en concreto carecen de una verdadera sociedad civil, a lo que se unen lo disperso de la oposición, unas leyes harto restrictivas y el 85% de aprobación popular de la gestión del presidente ruso, Vladimir Putin. Las manifestaciones suelen ser minoritarias y se cuentan por cientos los asistentes, en ningún caso alcanzan los cinco dígitos. Por eso es representativa la cifra de 70.000 personas (16.000 según la Policía de Moscú) que se dieron ayer cita en la capital en una marcha silenciosa en memoria del opositor Boris Nemtsov. En San Petersburgo se congregaron otras 10.000. No eran sólo «los de siempre», esta vez se unieron vecinos de a pie, sin filiación política, pero a los que unía su repulsa a este crimen.

La imagen de la avenida contigua al río de Moscú colapsada por la marcha representa un éxito para la oposición rusa. La capital no había visto una concentración así desde finales de 2011 y comienzos de 2012, con las protestas por fraude electoral tras los comicios presidenciales y sobre todo parlamentarios. El Kremlin medió con las autoridades municipales para que autorizasen la marcha, que no cumplía con el requisito de solicitud con antelación suficiente. El recorrido concluyó a los pies del puente contiguo a la Plaza Roja, el lugar donde Nemtsov fue acribillado a tiros el viernes por la noche.

Las autoridades rusas, por cierto, detuvieron durante la marcha al parlamentario ucraniano Alexei Goncharenko, acusado de participar el pasado mayo en la matanza de Odesa, en la que 46 activistas prorrusos murieron calcinados. En la concentración, en la que tomaron parte los embajadores de Reino Unido, Francia y Alemania, se vieron globos con el eslogan «Je suis Boris», apelando al «Je suis Charlie» popularizado en Francia tras la reciente matanza yihadista en el semanario satírico. En otros carteles se leían textos como «Muerto por defender el futuro de Rusia», «Cuatro balas por decir la verdad», «Los héroes nunca mueren» o «La propaganda mata», este último en referencia a la sospecha de que el crimen fue obra de ultranacionalistas, del tipo que se manifestaron en Moscú una semana atrás alentados por el Kremlin durante una concentración en contra del maidán ucraniano.

La Policía rusa no ha logrado grandes avances en la investigación, no ha realizado por el momento ninguna detención ni ha localizado el coche en el que huyeron los asesinos (tras abandonar el Ford blanco), por eso ha ofrecido una recompensa de 45.000 euros a quien facilite pistas relevantes. Desde Washington, el secretario de Estado, John Kerry, reconoció ayer en una entrevista a la cadena ABC news que los servicios de inteligencia estadounidenses tampoco saben quién está detrás del asesinato de Boris Nemtsov, de 55 años. La Policía rusa registró el piso de la víctima en busca de pistas y analiza las grabaciones de las cámaras de vigilancia de los alrededores. Una de ellas recogió el momento en que Nemtsov fue tiroteado en cuatro ocasiones por la espalda por un pistolero que después se subió a un coche blanco y se dio a la fuga.

Uno de los pilares de la investigación es el testimonio de la principal testigo, la acompañante del opositor ruso, que resultó ilesa. Se trata de la joven modelo ucraniana Anna Duritskaya, 32 años más joven que Nemtsov, con el que salía de cenar en un restaurante de la Plaza Roja. El cónsul de Ucrania en Moscú visitó a la joven después de que un diputado en Kiev denunciara que está siendo retenida contra su voluntad en un apartamento y le ha sido retirado el pasaporte.

Las principales hipótesis

La Policía rusa pide que Duritskaya no abandone Moscú mientras dure la investigación, pero su abogado critica que no se la deje volver a su país, pese a ser únicamente una testigo y no estar acusada. Más allá de la versión oficial para consumo interno, aquella que baraja las poco verosímiles teorías del yihadismo o el ataque de los servicios secretos extranjeros, la Policía no descarta ninguna hipótesis. Éstas incluyen la venganza por su posición contraria a la guerra en Ucrania, un lío de faldas (triángulo amoroso a cuenta, precisamente, de Duritskaya), asuntos de negocios, pues se trataba de un hombre acaudalado, o posible animadversión personal por su lucha contra la corrupción en la provincia de Yaroslavl desde su puesto de diputado regional.