La oposición británica se une contra el Brexit caótico

El líder laborista, Jeremy Corbyn, cita a los grandes partidos para estudiar una ley que impida a Boris Johnson bloquear el Parlamento

El líder laborista, Jeremy Corbyn, cita a los grandes partidos para estudiar una ley que impida a Boris Johnson bloquear el Parlamento

Boris Johnson no revela ideas alternativas al Brexit sin acuerdo, pero la oposición intenta todo lo contrario. Su objetivo: adoptar «todas las medidas necesarias» y aunar fuerzas contra lo que definen como «una amenaza para la democracia británica». La opción más viable, según sus representantes, para poner punto y final a la amenaza del Brexit abrupto es agotar la vía legislativa. Y así lo acordaron los principales grupos de la oposición ayer en la reunión que mantuvieron convocados por el líder laborista, Jeremy Corbyn.

A la cita acudieron el Partido Nacionalista Escocés, los Liberal Demócratas, el Grupo Independiente por el Cambio, Plaid Cymru (Partido de Gales) y el Partido Verde. Acuciados por la inminente reapertura del Parlamento de Westminster y con el 31 de octubre –fecha marcada para la salida–, acordaron establecer un nuevo grupo de contacto para trabajar juntos en los próximos días en busca de las tácticas que permitan frenar al primer ministro, Boris Johnson.

«Tenemos una semana para asegurarnos en la medida de lo posible de que tengamos un plan que sea efectivo y podamos ponerlo en práctica», señaló sir Keir Starmer, portavoz laborista responsable de todo lo referente a la salida de Reino Unido de la Unión. No se acordó ninguna medida concreta ni calendarios, pero Starmer añadió que aprobar una ley para evitar una salida sin acuerdo podría ser «directo y efectivo». Los opositores a un Brexit sin acuerdo han elaborado borradores de un proyecto de ley que, de aprobarse, obligaría al primer ministro a extender el Artículo 50 y retrasar el Brexit.

A esta iniciativa se suma que por otro lado 160 parlamentarios anti-Brexit firmaron la declaración «Church House» en un acto cargado de simbolismo, y prometieron crear un parlamento alternativo si Johnson suspende la Cámara de los Comunes para forzar un Brexit sin acuerdo, una amenaza que planea desde hace tiempo sobre sus señorías. Según la declaración, cerrar el Parlamento sería «una indignidad antidemocrática en un momento tan crucial para nuestro país y una crisis constitucional histórica».

Con este enfoque conjunto, pierde fuerza la opción de Corbyn de derrotar al Gobierno en un voto de desconfianza y convertirse en primer ministro interino. Aunque han destacado en un comunicado que siempre podrían activarlo, esta opción no es popular y los laboristas prefieren explorar la vía legislativa acordada ayer.

Una de las razones es que existe un extendido escepticismo tanto entre el electorado como en la clase política ante la figura de Corbyn, que se ha mantenido siempre tibio ante la salida de la Unión Europea, y temen que utilice esta oportunidad para poner en práctica su propia agenda.

«Corbyn quiere ser un primer ministro interino, quiere convocar elecciones generales y hacer campaña para otro referéndum, pero, ¿realmente quiere detener el Brexit? ¿O en caso de referéndum incluirá el voto laborista en la papeleta?», se preguntaba Jo Swinson, líder de los Liberal Demócratas. Además, los «tories» rebeldes opuestos a una salida sin acuerdo ya han advertido de que no respaldarán ningún plan que lleve a Corbyn al número 10 de Downing Street.

En busca de apoyos, el líder del Partido Laborista ha escrito una carta a 116 diputados del Partido Conservador o independientes, entre ellos la ex primera ministra Theresa May y el exministro de Hacienda Philip Hammond, para ofrecerles «trabajar juntos» con el objetivo de «encontrar una manera práctica» de impedir un Brexit sin acuerdo. Corbyn quiere sumar a su causa a los «tories» disconformes con la línea que sigue Boris Johnson, que mantiene una exigua mayoría de un diputado en Westminster.

Corbyn explica en su carta que, al igual que varias formaciones «han dejado a un lado sus políticas partidistas para encontrar una salida a la crisis actual», la iniciativa también está abierta a conservadores que quieran sumarse a esta «tarea urgente». «Sabemos que hay una mayoría en el Parlamento en contra de la salida sin acuerdo», esgrime.

Fuera de la Cámara, Europa dice estar dispuesta a escuchar a Johnson. En una conversación telefónica de veinte minutos con el presidente de la Comisión, el «premier» le pidió a Jean-Claude Juncker reabrir las negociaciones y éste respondió que analizaría cualquier propuesta concreta que tuviera sobre el «backstop», pero subrayó, de nuevo, que el apoyo del bloque a Irlanda es firme.