La última tienda de venta de armas de San Francisco cierra hoy sus puertas

Imagen de la tienda de armas.
Imagen de la tienda de armas.

High Bridge Arms, la última tienda de venta de armas de fuego de San Francisco, cierra hoy sus puertas en medio de un acalorado debate sobre el endurecimiento regulatorio que propició la clausura del negocio.

Ubicada en el número 3185 de Mission Street, la calle más larga de la ciudad, y una de las más antiguas, High Bridge Arms comenzó a operar a mediados de la década de 1950, cuando Bob Chow, un inmigrante chino nacionalizado estadounidense y tirador deportivo profesional que participó en los Juegos Olímpicos de 1948, inauguró el negocio.

Masashi Takahashi, un inmigrante japonés, asumiría posteriormente las riendas.

"Compré el negocio en 1988. El expropietario era un campeón de tiro estadounidense", explicó a Efe Takahashi a escasas horas del cierre de High Bridge y en plena liquidación de existencias.

Director de una empresa de importación y exportación de armas y profesor de clases de tiro, Takahashi lideró, entre 1974 y 2000, excursiones turísticas de tiro al blanco para japoneses de visita en la Bahía de San Francisco, con las que atrajo a entre 3.000 y 4.000 participantes al año.

"Después de los atentados de septiembre de 2001, los turistas dejaron de venir y dejé de hacer esas excursiones", recordó Takahashi, quien aseguró que el negocio con los turistas resultó más rentable que la tienda en Mission Street.

Las nuevas regulaciones anunciadas por la alcaldía de la ciudad, que se aprobaron esta semana y que obligarían a High Bridge Arms a grabar en vídeo a los clientes que comprasen armas y entregar la grabación a la policía, propiciaron, según indicó el gerente de la tienda, la decisión de cerrar el negocio.

"Está claro que con esas exigencias nadie querría comprar aquí. Desde luego, si yo voy a una tienda y hacen eso, no compraría allí", explicó Steven Alcairo, gerente de la tienda desde 2005, quien aseguró haber recibido llamadas de clientes preguntándole si iba a informar a la policía si compraban un paquete de balas.

Alcairo consideró que las nuevas regulaciones son "excesivas"dado que las leyes californianas ya exigen que antes de entregar un arma a un cliente se examinen sus antecedentes.

"Por ejemplo, ese cliente que ha venido a recoger su arma ha tenido que esperar 10 días a que se comprobasen sus antecedentes, afirmó Alcairo señalando a Chris Rafidi, un joven de 28 años que este viernes pasó a recoger su primera pistola, un modelo Glock de 17,9 milímetros.

"A mí padre y a mí nos atracaron recientemente a punta de pistola en nuestro negocio (una licorería) y decidí comprar un arma para poder defenderme la próxima vez", dijo Rafidi, quien lamentó el cierre de High Bridge Arms.

"Es una pena porque es el último lugar que quedaba", afirmó.

Eric H., un profesor de Monterey, una ciudad costera a unas dos horas al sur de San Francisco, se mostró también "contrariado"con la noticia y consideró que no es la solución a la violencia armada en el país.

"El cerrar esta tienda no va a reducir el crimen o el problema de las armas en Estados Unidos. Esto es un problema federal y tiene que haber una solución a nivel federal", dijo Eric, un exmiembro del Ejército, quien se mostró a favor de enseñar a los niños en las escuelas cómo usar un arma para evitar accidentes.

"Si algún día tengo un hijo desde luego que le enseñaré cómo usar un arma de joven", afirmó el profesor de Monterey, quien criticó las nuevas regulaciones de la ciudad.

"No es que yo sea la persona más privada del mundo, pero no veo por qué tienen que grabarme en vídeo comprando un arma", afirmó.

Distinta opinión tiene Mark Farrell, miembro del Consejo Supervisor del Ayuntamiento de San Francisco y proponente de la regulación recién aprobada.

"El fácil acceso a las armas es un factor que contribuye a una violencia sin sentido, no solo en San Francisco sino en todo el país", afirmó Farrell el martes, cuando se aprobó por unanimidad la directiva.

"Si el Congreso actuase tendría un impacto mucho mayor, pero han dejado en manos de las jurisdicciones locales como San Francisco el aprobar legislación (para el control de armas) y la protección de nuestros ciudadanos en las calles", subrayó Farrell esta semana en declaraciones al canal de televisión local KTVU.

High Bridge Arms ha vendido algo más de 150 armas valoradas entre 500 y 2.000 dólares desde que anunció el cierre en septiembre, según aseguró Alcairo, quien dijo que uno de los objetos más populares durante los últimos meses fueron las camisetas con el rótulo de "La última tienda de armas de San Francisco".

"Vendimos unas 600", afirmó el gerente.

Teresa Bouza/Efe