Los xenófobos asaltan el Bundestag

Con un discurso agresivo e islamófobo, los ultraderechistas se sentarán por primera vez en el Parlamento desde 1945 con 87 diputados. La AfD sube el mismo porcentaje que pierde Merkel

Los cocandidatos de AfD, Alexander Gauland y Alicie Weidel, celebran con sus seguidores su triunfo como tercera fuerza en las elecciones de ayer
Los cocandidatos de AfD, Alexander Gauland y Alicie Weidel, celebran con sus seguidores su triunfo como tercera fuerza en las elecciones de ayer

Con un discurso agresivo e islamófobo, los ultraderechistas se sentarán por primera vez en el Parlamento desde 1945 con 87 diputados. La AfD sube el mismo porcentaje que pierde Merkel.

Ya están aquí. 89 años después de que el Partido Nazi llegara al Bundestag, la nueva cara de la extrema derecha alemana les toma el relevo. Entonces, en las parlamentarias de 1928, los nacionalsocialistas consiguieron doce escaños, ayer Alternativa para Alemania (AfD) se hizo con 87. Una realidad que, aún pronosticada en todos los sondeos, sume en una densa incertidumbre a buena parte de los alemanes y a la senda que pueda tomar la deriva parlamentaria.

De poco han servido los esfuerzos que, de forma unánime, idearon los principales partidos para combatir a la formación populista. El mensaje directo de AfD caló más que el objetivo que se marcó el Partido Socialdemócrata (SPD) para proteger a los más indefensos o en la intención sugerida por las palabras de la canciller Angela Merkel en las que prometió hacer más «para llegar a los perdedores de la globalización». Sus estrategias no funcionaron y la mayoría de los nuevos votantes de AfD provienen de un arco ideológico que va desde la izquierda hasta antiguos simpatizantes del partido de la canciller. De hecho, casi el mismo porcentaje de votos que ha perdido la CDU fue el que se anotó ayer el partido populista. «Somos claramente la tercera fuerza política en el Bundestag», se congratuló el copresidente de la AfD, Jörg Meuthen, quien agregó que su partido se encuentra «donde estaba antes la CDU». Cifras aparte, todos se preguntan qué pasará a partir de ahora. «El primer obstáculo que supone la llegada de AfD afectará a la conformación de coaliciones porque, con seis partidos, es la primera vez que el Bundestag está tan fragmentado desde la II Guerra Mundial», asegura a LA RAZÓN Franco Delle Donne, experto en comunicación política y coautor del libro «Factor AfD». «La mayoría absoluta está más lejos que nunca –continúa Delle Donne– y en lo simbólico este partido pondrá en la agenda temas que serán muy incómodos para el resto de los partidos, como qué hacer con los refugiados o sugerir una Ley de inmigración». El tablero político más europeísta queda definitivamente fragmentado. «Que se vayan preparando para la que les espera», aseguró el cocandidato de la AfD, Alexander Gauland, tras conocer los resultados. «El Gobierno que se abrigue porque vamos a por él. Vamos a recuperar nuestro país y nuestro pueblo. Vamos a cambiar este país», añadió el político en un tono que marcará a partir de ahora el proceder de esta formación.

No obstante, algunas voces ya se han mostrado desafiantes. En declaraciones a la revista «Der Spiegel», la líder parlamentaria de Los Verdes, Britta Hasselmann, da por seguro que nada tendrá que cambiar en el Bundestag a partir de ahora. «Somos un Parlamento seguro y soberano, y no debemos dar a la AfD ninguna oportunidad de ser una víctima», aseguró.

Por el momento, ya se ha modificado el protocolo de apertura del nuevo Parlamento. Una ceremonia que, por tradición, cedía el discurso inaugural al diputado de más edad y que, en esta ocasión, recaería en Wilhelm von Gottberg. Un político de AfD de 77 años que en su día dijo que el Holocausto fue «un eficaz instrumento para la criminalización de los alemanes y de su historia». Como si hubieran intuido lo que estaba por llegar, el Bundestag cambió antes del verano el reglamento de forma que ahora presidirá la sesión el diputado que lleve más años ejerciendo. El Parlamento deberá estar constituido el 24 de octubre a más tardar. Hasta entonces, entre otros muchos asuntos, habrá que decidir también dónde se sentará AfD en el pleno. Una simple cuestión que, en los corrillos políticos, ya ha levantado ciertas reticencias y que es sólo una muestra del carácter y tensión que tomará la próxima lesgislatura con los populistas en el hemiciclo.

En cualquier caso, y como advierten varios analistas, «hay que tener cuidado con arrinconar al AfD porque se arrinconaría asimismo a sus votantes». Una circunstancia que de llevarse a cabo podría perjudicar a la larga a los grandes partidos porque ya que AfD se ha nutrido de ex votantes de la CDU, el SPD o incluso de La Izquierda.