Brasil

«Las fábricas están despidiendo y no hay forma de encontrar empleo»

Ofertas de trabajo en la CTR de Sao Bernardo do Campo
Ofertas de trabajo en la CTR de Sao Bernardo do Campolarazon

Con las primeras luces del día emerge en Sao Bernardo do Campo una larga cola de decenas de metros a las puertas de la Central de Atención al Trabajador (CTR), la oficina de desempleados de esta ciudad de cuño industrial a 30 km al sur de Sao Paulo. «Las fábricas están despidiendo y no hay forma de encontrar empleo. Vengo aquí cada semana, hago la cola, pero nunca me llaman», explica Joao, de 23 años y cargado de curriculums que lleva tatuado en el dorso de la mano «Jesucristo».

En la principal arteria comercial –donde hay instalada media docena de fábricas de coches y camiones como Volkswagen o Mercedes– el pesimismo es generalizado. Jóvenes y adultos de mediana edad entran y salen de las agencias de trabajo temporal, sin que por lo tanto logren un empleo. «Tenemos muy pocas ofertas para tanta búsqueda. Cada día recibimos unos 500 currículos, pero la situación ha cambiado mucho el último año y medio. Se está notando mucho la crisis industrial», explica a LA RAZÓN una empleada de la agencia de trabajo Movel. La industria automotriz brasileña es acaso el mejor ejemplo de la crisis que vive el país. Al menos 15.000 empleos directos se han perdido en los últimos 12 meses, mientras la mitad de las 30 fábricas están paradas o con horarios reducidos por la contracción drástica de la demanda, que ha caído un 21% en un año. Ante la falta de competitividad de Brasil –donde un turismo básico puede costar más del doble de lo que se paga en España por otro de gama incluso superior, a causa de los impuestos–, las exportaciones no logran compensar la caída del mercado interior. Esta semana General Motors, Mercedes y Volkswagen anunciaron que van a reducir más sus plantillas, lo que ya ha provocado huelgas laborales.

«Hay un clima de aprensión y ansiedad entre los trabajadores por la situación económica», admite Wagner Santana, secretario general del sindicato de los metalúrgicos del ABC, entidad en la que Lula inició su carrera política en la década de los 70. «Creo que hay elementos actualmente que ponen en riesgo las conquistas sociales logradas por Brasil en 1980», señala.

Con una inflación que ronda el 10%, el consumo también ha caído y –como una hilera de dominó– la rescisión de contratos por la crisis también afecta a otros sectores. En junio el desempleo se situó en el 6,9%, el nivel más alto para ese mes desde 2010, según datos oficiales.