Actualidad

Notre-Dame era el objetivo del comando femenino del EI

Las tres principales protagonistas, Inès Madani de 19 años, Sarah H. de 23, y Amel S. de 39, fueron arrestadas ayer

Las fuerzas del orden francesas han desarticulado un comando compuesto esencialmente por mujeres y teledirigido por el Estado Islámico (EI) desde Siria, que fracasó en su intento de hacer saltar por los aires un coche en el centro de París

Publicidad

François Hollande confirmó ayer que se había podido «abortar un atentado» en París gracias a la detención, la víspera, de tres mujeres que tenían intención de pasar a la acción de manera inminente. «Las informaciones obtenidas gracias a los servicios de información nos han permitido actuar antes de que fuera demasiado tarde », aseguró el presidente francés desde Atenas, donde participa en una cumbre de países mediterráneos de la UE. Por su parte, el fiscal de la República, François Molins, aportó ayer algunas precisiones sobre este intento de atentado, que había sido precedido por otro atentado fallido, el del coche localizado el pasado domingo cerca de Notre-Dame de París con siete bombonas de gas en el interior. Según el fiscal, el «comando terrorista estaba teledirigido» por yihadistas del Estado Islámico desde Siria, y las personas detenidas, especialmente una de ellas, tenían conexiones con los ataques llevados a cabo contra dos policías asesinados en junio en Magnanville, y un sacerdote degollado en julio en Saint-Etienne-du-Rouvray.

Molins hizo hincapié en el hecho de que parece confirmarse que la organización terrorista ha dejado de confinar a las mujeres a funciones domésticas, y están decididos a «convertirlas en soldados». Las que formaban parte del comando terrorista desmantelado son «totalmente receptivas a la ideología mortífera de Daesh», añadió.

Las tres mujeres detenidas, Hamel S., Sarah H. e Inès M., tienen 39, 23 y 19 años respectivamente. No hay dudas de que su objetivo, el domingo pasado, era atentar: además de las bombonas de gas, en el coche había bidones de gasoil, mantas impregnadas de combustible y un cigarrillo a medio consumir. Según el fiscal, «aunque no había ningún detonador, el incendio habría provocado al menos la explosión del vehículo». Cuando vieron que el coche no explotaba volvieron para intentarlo de nuevo, pero al ver a unos camareros los confundieron con policías, y huyeron. La Policía halló al propietario del vehículo, padre de cinco hijas, una de ellas Inès, fichada por radicalización y que llevaba varios días desaparecida de su casa. Sarah H. e Inès M. se habían refugiado en el apartamento de Hamel, en Boussy-Saint-Antoine, a 25 kilómetros al sureste de París. Allí les tenía localizadas la Policía, gracias al seguimiento GPS y a una escucha telefónica. En sus conversaciones, las jóvenes parecían determinadas a pasar de nuevo al acto, adquirir un cinturón de explosivos, atentar contra la estación de Lyon en París o atacar policías. Según el fiscal, habían descubierto el coche camuflado de la Policía, y al salir a la calle, Sarah H. se acercó al vehículo y apuñaló al agente que estaba en el interior, hiriéndole en el hombro izquierdo con un cuchillo con una hoja de 20 cm. Inès M. también intentó apuñalar a otro agente que hizo uso de su arma, y disparó a la joven en el muslo y el tobillo.

Sarah H. era conocida por los servicios secretos por estar en estrecha relación con el movimiento yihadista. Fue novia de Larossi Abballa, autor del asesino de los policías en Magnanville, y de Adel Kermiche, autor del crimen del cura de Saint-Etienne-du-Rouvray, y tenía proyectado casarse con Mohamed Lamine, detenido el jueves en Mureaux y conocido por los servicios de Policía por ser «un individuo particularmente radicalizado», aseguró François Molins, precisando que es el «hermano de un hombre inculpado y detenido» en relación con el atentado de Magnanville. En cuanto a Hamel, la propietaria de la vivienda en la que las otras se habían refugiado, es madre de cuatro hijos y era considerada por sus vecinos como una persona simpática y discreta.

Publicidad