Las últimas medidas económicas del chavismo asfixian Venezuela

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Cómo hundir una potencia petrolera en cuestión de meses. Tan sencillo como tener un gobierno como el de Nicolás Maduro, uno de los más corruptos e inoperantes de América Latina, capaz de capitanear una caída de cinco puntos en el crecimiento económico. Según datos oficiales, el crecimiento de la economía se ha desplomado del 5,9 a 0,7 por ciento. La significativa desaceleración se produce al comparar el primer trimestre de 2013 con el mismo período de 2012. Gran parte de esta caída se explica por la desaceleración de la actividad petrolera, la principal fuente de ingresos del país. Mientras que en el primer trimestre de 2012 había aumentado en un 2,2 por ciento, en lo que va del año lo ha hecho en un magro 0,9 por ciento.

Otro de los sectores más afectados es el de la construcción, que pasó de crecer un 31,4 por ciento a sufrir un descenso del 1,2 por ciento. Esto podría explicarse si se tiene en cuenta el contexto de las elecciones presidenciales de 2012, las más complejas a las que Chávez tuvo que enfrentarse. Entonces, la actividad creció impulsada por el plan Gran Misión Vivienda. En cuanto al sector industrial, las severas restricciones para acceder a los dólares necesarios para importar lo que no se produce en el país fue determinante en su contracción, ya que se desabasteció de insumos irremplazables. Así, Venezuela se asoma al abismo económico sin apenas industria y totalmente dependiente de las exportaciones y el petróleo. Si la estatal PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.) sigue fallando, el país podría quedar paralizado, algo que alimentaría el descontento popular y aceleraría el fin del chavismo. Ésta es la tesis de Henrique Capriles. Para el líder de la oposición, la desmesura del Gobierno tras su encuentro con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, fue una pantalla para ocultar la crisis socioeconómica. «Son cortinas para tratar de distraer y para que haya grandes titulares en la Prensa», afirmó durante un encuentro parroquial en San Francisco de Yare, municipio Simón Bolívar, en el Estado Miranda. «Con estas bravuconadas quieren tapar la escasez de alimentos, la crisis, la falta de viviendas, el mal estado de los servicios públicos, los apagones diarios, el incremento en el precio de los alimentos y la inseguridad. Pero el pueblo no es tonto y no va a caer con estos trapos rojos», agregó. Lo que está claro, según algunos sectores de la oposición, es que con este Gobierno al mando ya no serán precisas más auditorías ni impugnaciones, basta con dejarle al mando un tiempo hasta que el país se colapse. La pregunta es hasta cuándo aguantarán los venezolanos.