Le Pen malversó cinco millones de la Eurocámara

Los destinó a pagar a sus asistentes. A pesar de las acusaciones, recorta cinco puntos a Macron.

Los destinó a pagar a sus asistentes. A pesar de las acusaciones, recorta cinco puntos a Macron.

El Parlamento Europeo calcula que el fraude del Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen por el presunto desvío de fondos asignados a sus eurodiputados para pagar a sus asistentes asciende a 4,9 millones de euros desde 2012 hasta este año. Así se lo ha comunicado a las autoridades galas tras actualizar sus datos y revisar la información obtenida por la investigación de la agencia europea antifraude. La Eurocámara es parte civil en la causa de la presunta creación de falsos puestos de asistentes para la veintena de eurodiputados con que cuenta el FN.

Sin embargo, las acusaciones desde Bruselas no afectan a su fiel electorado. Emmanuel Macron comienza a caer en los sondeos ante la enérgica acometida de Le Pen, que está dispuesta a pelear hasta el último voto. Los sondeos realizados sólo dos días después de terminar en cabeza en la primera vuelta de las elecciones así lo reflejan. Según la encuesta de Opinionway para «Les Echos», el líder de ¡En Marcha! tendría hoy un 59% de intención de voto que le permitiría alzarse con la victoria el 7 de mayo frente a Le Pen, que obtendría un 41%. Un amplio margen que cualquier otro aspirante firmaría con los ojos cerrados. El problema para él es que la candidata del FN ha subido cinco puntos, y la tendencia parece que se consolida. No obstante, como refleja ese mismo sondeo, una gran mayoría de franceses (76%) predice una victoria de Macron y el 56% la desea, mientras que sólo el 20% de los encuestados pronostica la victoria de la política de extrema derecha y el 36% la desea.

La campaña de Macron se desarrolló ayer en Sarcelles, una localidad de Val d’Oise, dirigida por la izquierda desde hace 25 años para hablar de diversidad e integración. A diferencia de la acogida que le dispensaron en Amiens los trabajadores de Whirlpool la víspera, los habitantes de Sarcelles, muchos de ellos niños, estaban encantados de recibirle y obtener una foto o autógrafo del futuro presidente. «Le Pen no puede venir a estos barrios», se felicitó Macron.

Igual que en Amiens, el candidato estuvo todo el tiempo flanqueado por un muro de guardaespaldas que sólo se despegaron de él durante unos minutos cuando su protegido accedió a dar unas patadas al balón con un grupo de jóvenes. Allí defendió una política educativa de lucha contra las discriminaciones y de fomento de los talentos y prometió «sancionar a las empresas que discriminen en el momento de la contratación». Si ayer el tema de campaña giró en torno a Europa y la protección social de los trabajadores, Macron quiso marcar sus diferencias con la ex líder del FN ofreciendo una imagen positiva de las barriadas.

Por la mañana, Le Pen continuó su campaña en busca del voto obrero. El silencio de Mélenchon sobre a quién deben apoyar ahora sus votantes favorecen a la líder del FN. La víspera, Le Pen había acudido a una fábrica, y ayer embarcó en un pesquero en el Mediterráneo, donde prometió defender los empleos del sector. Por la noche daría su primer gran mitin entre las dos vueltas de las elecciones. En la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, Le Pen obtuvo el 23 de abril resultados espectaculares, y acabó en cabeza en todos los departamentos, excepto en Altos Alpes, con una media superior al 28%. También espera seducir al electorado de François Fillon, al que no le seduce el programa económico de la ultraderechista, pero que es sensible al tema antiinmigración y antiyihadismo, especialmente en Niza tras el atentado del 14-J.