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Londres vuelve a acusar a Moscú de envenenamiento

La pareja se debate entre la vida y la muerte después de haber manipulado un objeto contaminado con Novichok. Rusia niega cualquier implicación.

  • Un agente británico vigila una papelera acordonada cerca de un centro de personas sin hogar, uno de los lugares que visitó la pareja británica en Salisbury
    Un agente británico vigila una papelera acordonada cerca de un centro de personas sin hogar, uno de los lugares que visitó la pareja británica en Salisbury

Tiempo de lectura 4 min.

06 de julio de 2018. 03:43h

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Celia Maza Londres. 6/7/2018

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El misterio de un envenenamiento regresa a Reino Unido. Y la escena del crimen vuelve a ser prácticamente la misma. Pero en esta ocasión las víctimas no tienen vínculo alguno con el Kremlin. Se tratan de Charlie Rowley, de 45 años, y Dawn Sturgess, de 44 años, una pareja de británicos que, al cierre de esta edición, continuaba en estado crítico tras haber sido intoxicados con Novichock, el mismo agente nervioso con el que el ex espía ruso Sergei Skripal y su hija fueron atacados hace ahora cuatro meses en la localidad inglesa de Salisbury.

Aquel suceso desató una grave crisis entre Londres y Moscú, con una oleada de expulsiones cruzadas de diplomáticos, a la que se sumaron los principales aliados occidentales de Reino Unido. El Ejecutivo británico vuelve ahora a lanzar su dedo acusador contra Rusia, país del que todo el mundo está en estos momentos pendiente por el Mundial. Pero aparte de encontrar culpables de lo sucedido, el hecho de que dos ciudadanos anónimos se debatan entre la vida y la muerte ha generado gran nerviosismo entre los vecinos de la zona afectada que se preguntan ahora hasta qué punto se encuentran seguros.

La pareja colapsó el pasado sábado en su casa de Amesbury, situada a tan sólo 12 kilómetros de Salisbury, donde habían estado el día anterior de compras. Algunos medios apuntaron ayer que la intoxicación pudo deberse a las insuficientes labores de limpieza realizadas tras el ataque al ex espía ruso y su hija el 4 de marzo. Pero el titular del Interior, Sajid Javid, aclaró ayer que «no hay evidencia» de que los dos nuevos afectados visitaran ninguna de las zonas en las que estuvieron los Skripal. El ministro realizó una declaración en la Cámara de los Comunes tras una segunda reunión del comité de emergencia Cobra donde confirmó las sospechas del Gobierno de que ambos incidentes pudieran estar relacionados. El ministro indicó que «es completamente inaceptable para nuestros ciudadanos que sean el objetivo accidental o deliberado o que nuestras calles, nuestros parques y nuestras ciudades se usen como vertederos para el veneno». «Ahora es el momento de que Rusia salga y explique exactamente qué ha sucedido. No queremos llegar a conclusiones, pero, si se establece que el Estado ruso es totalmente responsable de esto también, entonces desde luego que estudiaremos qué acciones emprendemos», aseveró.

La Policía de Wiltshire, localidad donde se encuentran tanto Amesbury como Salisbury, trabaja en las pesquisas junto con más de un centenar de detectives de la unidad antiterrorista de la Policía británica. Sajid confirmó que el servicio británico de protección sanitaria (PHE, por sus siglas en inglés) no encuentra que exista un «riesgo significativo» para el público. Sin embargo, recordó que el organismo, responsable de la protección sanitaria de la población en Inglaterra, ha pedido a la población que visitara los lugares donde estuvieron los dos intoxicados que tome medidas de higiene.

Una de las hipótesis es que el recipiente donde se encontraba el agente nervioso fuera escondido o tirado de manera aleatoria en algún punto tras el ataque a los Skripal. El subsecretario de Seguridad, Ben Wallace, aseguró ayer que, «basados en la evidencia del caso Skripal y en el conocimiento que tenemos sobre el desarrollo del Novichok, podemos asegurar que Rusia está detrás del ataque original». «Nuestra hipótesis inicial es que las nuevas víctimas han sufrido las consecuencias del ataque anterior y no han sido atacadas directamente», matizó. «Pero esa conclusión puede cambiar», añadió. Según Wallace, parte de la «indignación» que siente hacia Rusia es que para terminar con el ex agente ruso eligieron «un arma muy tóxica y muy peligrosa». «En su forma más pequeña, el Novichok puede causar heridas a miles de personas», avisó.

Al cierre de esta edición, la Policía indicó que creía que se intoxicaron al manipular un objeto contaminado. «Tras haber realizado nuevos exámenes a las muestras de los pacientes, ahora sabemos que fueron expuestos al agente nervioso tras manipular un objeto contaminado», señaló la Policía británica, pues tendrían la mayor concentración de Novichok en las manos.

Moscú pidió ayer a Londres que no incurra en «juegos políticos sucios» al relacionarles con el nuevo envenenamiento. La portavoz de Exteriores de Rusia, María Zajarova, dijo estar «impresionada» por las declaraciones del ministro del Interior británico en las que insta a Rusia a explicar lo ocurrido. Desde el primer momento, el Kremlin también se desvinculó del ataque a los Skripal. Tras estar a punto de perder la vida, la hija del ex espía fue dada de alta en abril y su progenitor en mayo, aunque éste arrastra secuelas físicas. Ambos se encuentran en un lugar no revelado por la Policía.

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