Londres y Dublín piden el fin de la violencia en Irlanda del Norte

La ministra británica para Irlanda del Norte, Theresa Villiers, y el viceprimer ministro irlandés, Eamon Gilmore, pidieron hoy el fin de las violentas manifestaciones protestantes provocadas por la retirada de la bandera del Reino Unido del ayuntamiento de Belfast.

Ambos dirigentes abordaron hoy esta cuestión en una reunión con el ministro principal norirlandés, el unionista Peter Robinson, y su adjunto en el Ejecutivo de poder compartido entre católicos y protestantes, el republicano Martin McGuinness.

Al término del encuentro, Villiers recalcó que el nivel de "violencia"exhibido por los manifestantes durante las últimas semanas es "inaceptable"y que las protestas callejeras deben "acabar"y ser sustituidas por "diálogo".

La violencia callejera en la provincia comenzó después de que el consistorio de Belfast aprobase el pasado 3 de diciembre una moción del partido multiconfesional Alianza, que agrupa a católicos y protestantes, para permitir que la bandera británica ondee solo durante 17 días al año, tal y como sucede en otros edificios gubernamentales, en vez de los 365 días del año como ocurría antes.

Desde entonces, casi cada noche se han organizado actos de protesta en la capital y otros puntos de la provincia, la mayoría pacíficos, aunque los puntuales disturbios han causado ya heridas a más de cien agentes de la Policía autónoma (PSNI).

Villiers se mostró hoy confiada en que los políticos de la región serán capaces de hallar una solución a las cuestiones que "preocupan desde hace semanas"a la comunidad unionista, partidaria de la permanencia de Irlanda del Norte en el Reino Unido.

Gilmore, por su parte, calificó la reunión de hoy de "positiva y productiva", al tiempo que reafirmó el apoyo de los "cuatro dirigentes"a la actuación de la PSNI durante los disturbios.

"Claramente, algunas de las imágenes que han salido de Irlanda del Norte en las últimas semanas son preocupantes por el potencial que tienen para desbaratar todo el buen trabajo que se ha desarrollado durante los últimos años", advirtió el viceprimer ministro irlandés y titular también de Asuntos Exteriores.

Al hilo del llamamiento a la paz de Londres y Dublín, los líderes religiosos y comunitarios que representan a los protestantes en el este de Belfast, foco de los disturbios en la capital, insistieron hoy en la "futilidad"de las manifestaciones violentas.

"Con esta petición queremos que se ponga fin a la violencia inútil, al miedo y a la destrucción sin sentido causada por unos pocos", decía un documento suscrito por 41 organizaciones que trabajan en esta zona de Belfast.