Los 463.723 votos que deciden el futuro de Alemania y de Merkel

Tras más de cinco meses de incertidumbre política, Alemania sabrá hoy por fin si habrá continuidad en el gobierno, una vez se conozca el resultado de la consulta vinculante a la que estaban llamados más de 463.000 militantes del SPD. Las bases acudieron a las urnas muy divididas, en un momento en el que el histórico partido se desploma en las encuestas. Un «sí» daría luz verde a una nueva Gran Coalición bajo el liderazgo de Angela Merkel, que encadenaría su cuarta legislatura consecutiva. Un «no» generaría una crisis en el SPD, en Alemania y Europa, donde la canciller se vería forzada a liderar un gobierno en minoría o repetir elecciones.

Hijo de padre polaco y madre española, Maximilian Kwasniewski Martín-Artajo, se afilió a los 17 años a los JUSOS, las Juventudes del SPD. A sus 25 años, ha trabajado como asistente de un diputado en el Bundestag. A punto de finalizar Derecho, no descarta orientar su futuro profesional a la política. Como militante de base en el barrio de Berlín-Moabit, apoya activamente la GroKo como la opción menos mala para los socialdemócratas, si bien entiende el temor de los detractores a perder más votos. «Nadie en el partido quiere otra Gran Coalición con Merkel, pero tenemos una responsabilidad con el país». En su opinión, «un país como Alemania necesita estabilidad y su falta perjudica nuestra posición en Europa». «Los alemanes votaron y con ese resultado hay que formar un Gobierno», dice tajante.

Max asume que el cambio de posición de su candidato en las últimas elecciones, Martin Schulz, que en apenas una semana pasó de negarse a formar parte del Gobierno a sentarse a negociar con los conservadores de la CDU/CSU, «ha perjudicado al partido» ante sus votantes, pero cree que es preferible a una repetición de las elecciones. En el otro extremo está Paul Wolter. Al igual que el líder de los JUSOS, Kevin Künert, ha recorrido el país haciendo campaña anti GroKo. Wolter ha votado en contra de la Gran Coalición. «No solo la GroKo ha perdido apoyo desde la última legislatura sino que, de reeditarse, los populistas de Alternativa para Alemania pasarán a ser el mayor partido de la oposición y lo que es peor, la tan necesitada renovación del SPD quedaría muy lejos», asevera Wolter, para quien en el acuerdo de coalición «echamos en falta son verdaderas respuestas a los problemas de nuestro tiempo: pensiones, política fiscal, la reforma laboral, digitalización, cambio climático o política energética. Reformas de largo alcance que, si se reedita la coalición, serán pospuestas durante años».

En cuanto al futuro del SPD, Wolter espera que sea mucho mejor que el de otros partidos socialdemócratas en Europa. «Solo hay que ver a los laboristas en Reino Unido. Si el SPD se atiene con fuerza a sus valores de libertad, justicia y solidaridad y traduce estos valores básicos en programa y acción, entonces podrá recuperar a los votantes que han perdido. Un buen comienzo sería rechazar la Gran Coalición porque así no tendríamos que negar nuestras creencias básicas». Sobre el liderazgo del SPD, Max considera que la renovación del partido no pasa sólo por cambiar las caras. «Después de meses sin visión de a dónde vamos, espero que como presidenta Andrea Nahles pueda marcar el camino y empecemos a dar soluciones a los problemas». Para Wolter, Nahles «viene del espectro izquierdista del partido. Sin embargo, si lo que queremos es una renovación interna, entonces hay que decir que ha estado sentada en el Bundestag durante 20 años y no necesariamente simboliza la renovación que muchos desean».

Aunque es imposible estar completamente satisfecho, Max cree que el acuerdo de coalición firmado con Merkel “recoge muchas de las ideas y propuestas del programa del SPD”. Preguntado por qué luego los electores no recompensan a los socialdemócratas por su contribución a la gobernabilidad, el joven militante lo atribuye a la campaña de Schulz. “Hasta 2017 hemos hecho muchas cosas, pero no llegó a los electores en parte por una campaña centrada en las cosas que van mal en el país”. “¿Cómo se puede criticar la gestión de un Gobierno del que has formado parte ocho de los últimos doce años”, se pregunta.

A este respecto, Wolter indica que “muchos miembros del SPD se sintieron excluidos cuando Martin Schulz nombró a su sucesora. Dio la impresión de que la democracia dentro del partido no fue muy importante para muchos. Personalmente, me hubiera decantado por otra persona que hubiera significado un nuevo comienzo”. Al preguntarle si continuará apoyando al SPD si gana el “sí” a la Gran Coalición hoy, el joven germano de 27 años reconoce que “sin duda. Aunque seguiré luchando para que el SPD imponga una posición clara contra los partidos conservadores”.