Los palestinos rechazan “el soborno” de Trump

La cumbre de Paz de Baréin confirma las bajas expectativas

Jared Kushner, el yerno de Donald Trump, fracasa en su propuesta de acuerdo de paz en la cumbre de Manama

Sin la solución de los dos estados para el conflicto palestino-israelí difícilmente podrá funcionar la iniciativa estadounidense presentada en Manama (capital de Baréin) por Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump. El escepticismo ha sido la máxima de esta cumbre de dos días en la que los palestinos han rechazado la propuesta de paz de Kushner, incluso antes de proponerla.

La ausencia de una delegación palestina e israelí al foro de la Paz y Prosperidad en Manama manifestaba el poco optimismo generalizado ante una posible solución al conflicto más viejo de Oriente Medio.

Al igual que su suegro, el presidente Trump, Kushner tiene visión de empresario y la jugosa oferta de cerca de 50.000 millones de dólares para crear un millón de empleos y 179 proyectos de infraestructuras en los asfixiados territorios palestinos en la próxima década pensó que podría funcionar, pero se topó con la usual negativa de los palestinos.

“Para ser claro, el crecimiento económico y la prosperidad para el pueblo palestino no son posibles sin una solución política duradera y justa al conflicto, una que garantice la seguridad de Israel y respete la dignidad del pueblo palestino”, apuntó el promotor del “plan del siglo” de EE UU.

“Mi mensaje directo al pueblo palestino es que a pesar de aquellos que los han decepcionado en el pasado, el presidente Trump y Estados Unidos no han renunciado a ustedes”, expresó sin lograr conquistar el corazón y la mente de los palestinos.

Pero desde la Organización de la Liberación de Palestina (OLP) las cosas se ven muy diferentes. Según su Comité Ejecutivo, la cumbre de Manama y el plan que pretende desarrollar la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, es un intento de “soborno” para comprar a los palestinos y “sortea los problemas reales mediante ideas recicladas y fallidas”. “Quiere vender un espejismo de prosperidad económica” a cambio de que los palestinos “acepten su perpetuo cautiverio”. Por su parte, el líder de Hamas, Ismael Haniya, fue más radical y aseguró el acuerdo en cuestión busca “tres cosas: acabar con la causa palestina, dar luz verde al enemigo sionista para que amplíe su ocupación y su control sobre toda Cisjordania. Y abrir la puerta a la normalización de relaciones entre los países árabes y el ocupante”.

Sin embargo, como también es habitual en el mundo árabe, algunos estados que participaron en el “taller” le dieron la espalda al pueblo palestino y escucharon con las orejas bien abiertas el plan de inversiones de EE UU en Palestina. Así, el ministro de Estado de Arabia Saudí, Mohamed al Sheij, manifestó que el plan económico para Palestina tendrá éxito si se crea esperanza entre los palestinos, y piensan que será sostenible y duradero.

“Realmente creo que se puede hacer si la gente realmente cree que se puede hacer”, recalcó Al Sheij al valorar en el foro económico en Baréin de manera optimista. ”La manera de hacer creer a la gente en el terreno es darles la esperanza de que (el plan) será duradero y que, finalmente, habrá prosperidad y un desarrollo sostenible”, agregó.

Arabia Saudí es uno de los países árabes que ha enviado una delegación oficial al foro económico, mientras que Líbano o Irak han decidido no acudir y otros como Jordania, Egipto o Marruecos han mandado delegaciones de bajo rango ministerial.

Por su parte, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, elogió algunos de los aspectos del plan de Kushner. ”Uno de los buenos aspectos del plan preparado por Kushner es que se identifica alguno de los sectores industriales y económicos que les conducirá a trabajar. Pienso que el crecimiento puede ser generado, pero no cualquier tipo de crecimiento, tiene que ser un crecimiento con un alto coeficiente de empleo”, indicó.