Merkel entona el «mea culpa» tras las elecciones bávaras

Promete trabajar para recuperar la confianza de los alemanes, mientras Seehofer, líder de la CSU, elude toda responsabilidad sobre la debacle. Los dos socios de la Gran Coalición deciden retrasar las consecuencias de los comicios del domingo hasta después de las regionales en Hesse.

La canciller alemana, Angela Merkel, ofreció ayer desde Berlín su lectura del resultado de las elecciones regionales en Baviera
La canciller alemana, Angela Merkel, ofreció ayer desde Berlín su lectura del resultado de las elecciones regionales en Baviera

Promete trabajar para recuperar la confianza de los alemanes, mientras Seehofer, líder de la CSU, elude toda responsabilidad sobre la debacle. Los dos socios de la Gran Coalición deciden retrasar las consecuencias de los comicios del domingo hasta después de las regionales en Hesse.

La debacle electoral sufrida por la Unión Socialcristiana (CSU) no sirvió para apaciguar la actitud de sus líderes, ni mucho menos para admitir los desaciertos. «No es momento para hablar de consecuencias personales, sino de buscar mayorías sólidas», apuntó ayer el líder del partido y ministro federal del Interior, Horst Seehofer, para zanjar que el resultado del domingo los coloca en situación compleja, pero que forma parte del quehacer político «salir adelante en situaciones difíciles». Una posición que, sin embargo, contrastó con el «mea culpa» que entonó Angela Merkel. La canciller prometió hacer más para restaurar la confianza de los alemanes. «La lección que extraigo es que como canciller debo ocuparme con más fuerza de que exista esta confianza y que los resultados de nuestro trabajo se hagan visibles. Y lo voy a hacer con toda mi energía», declaró.

Sin embargo, todavía resuenan las acusaciones que culpan al ministro y líder de la CSU como el principal responsable de la caída de votos, tanto por sus tensiones continuas con Merkel como por su relación de rivalidad con el jefe del Gobierno regional, Markus Söder.

La CSU obtuvo un 37,2% de los votos, lo que supuso la pérdida de la mayoría absoluta que su partido tuvo de forma casi ininterrumpida desde los años 60. No obstante, sin excusas y ante la certeza de que no habrá relevos en la cúpula del partido, la CSU se encaminó en la tarea de buscar un socio que le dé una mayoría sólida en la Cámara regional de ese Land. Con ese objetivo, Söder anunció ayer una posible coalición con el partido Electores Libres (FW), con el que mantiene una clara preferencia por su similitud ideológica. La derechista FW alcanzó la tercera posición al conseguir un 11,6% de los sufragios y la cuarta fue para la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 10,2%, que accederá así por primera vez al Parlamento bávaro.

Más dramática aún fue la caída del Partido Socialdemócrata (SPD), socio en la Gran Coalición de Merkel, que se hundió en un 9,7% y cayó de la segunda a la quinta fuerza. Con todo, la presidenta del SPD, Andrea Nahles, animó ayer a la agrupación a mirar hacia adelante, pensando en la renovación programática y en los comicios regionales del Estado federado de Hesse de la próxima semana. «Tenemos que mirar hacia adelante, analizar qué podemos hacer mejor de cara a las elecciones de Hesse y seguir con nuestra renovación programática», aseguró. Preguntada acerca de si, para mejorar la imagen de la Gran Coalición, no era deseable una dimisión de Seehofer, respondió que eso es cuestión de la CSU y se negó a fijar «líneas rojas» que, de ser traspasadas, llevarían al SPD a abandonar la coalición. «No se trata de fijar líneas rojas, tenemos que seguir haciendo nuestro trabajo, desarrollar ideas para el Estado social del futuro y tratar de sacar el mejor resultado posible en Hesse», dijo.