Miliband defiende el modelo noruego para Reino Unido tras el Brexit

En el EEE, Londres tendría acceso al mercado único, pero debería aceptar la libre circulación.

UNIDOS POR EUROPA. El ex vicepriamer ministro Nick Clegg, la «tory» Nicky Morgan y el ex líder laborista David Miliband, ayer, en un acto en Rainham
UNIDOS POR EUROPA. El ex vicepriamer ministro Nick Clegg, la «tory» Nicky Morgan y el ex líder laborista David Miliband, ayer, en un acto en Rainham

En el EEE, Londres tendría acceso al mercado único, pero debería aceptar la libre circulación.

David Miliband regresó ayer al escenario político para pedir que Reino Unido busque un «puerto seguro» tras el Brexit, uniéndose al Espacio Económico Europeo (EEE). El ex ministro laborista fue considerado en su día como el nuevo Tony Blair. Pero tras perder la batalla por el liderazgo del partido a manos de su propio hermano, Ed, anunció su retirada para trabajar en una organización benéfica en Estados Unidos. Llevaba cinco años desaparecido, por lo que su visita a Londres causó cierto revuelo. Primero porque su nombre es uno de los que suenan con más fuerza para dirigir un nuevo partido político de centro cuya creación lleva meses rumoreándose en los mentideros. Segundo, porque el ejemplo noruego vuelve a ponerse sobre la mesa por los grupos proeuropeos.

Miliband negó ayer que su regreso estuviera relacionado con la creación de un nuevo movimiento político y recalcó que su presencia se debía a que muchas de las cuestiones clave del histórico divorcio simplemente no figuraban en el momento del referéndum. «No se puede permitir que la democracia termine el 23 de junio de 2016. No se puede permitir que el debate finalice», matizó durante su intervención en un acto en que también estuvieron presentes Nick Clegg, el que fuera líder de los liberal demócratas y viceprimer ministro, y la ex ministra de educación conservadora Nicky Morgan.

Coincidiendo con la recta final de las negociaciones con Bruselas para el divorcio de la UE, políticos de distintas formaciones se han unido en una causa común para que la relación de Reino Unido con la UE sea lo más estrecha posible tras el Brexit.

La pertenencia al EEE significaría que Reino Unido conservaría el pleno acceso al mercado único, pero tendría que realizar contribuciones financieras y aceptar la mayoría de las leyes comunitarias, entre ellas, la de libre circulación de personas. Los llamados «brexiters» no quieren ni escuchar hablar de esta posibilidad. Pero el debate ha regresado con más fuerza que nunca.

La Cámara de los Lores votó la semana pasada a favor de la permanencia en el EEE durante la tramitación del proyecto de ley del Brexit, cuando decenas de conservadores desafiaron a la «premier» Theresa May.

El proyecto de ley deberá regresar ahora a la Cámara de los Comunes, donde la «premier» no cuenta con mayoría absoluta. Lo cierto es que la debilitada líder «tory» está en una posición complicada y el tiempo juega en su contra. Tras semanas de negociaciones, sigue sin poner de acuerdo a su Gabinete respecto a qué hacer con la unión aduanera. Los ministros más euroescépticos no quieren ningún tipo de vínculo con el bloque comunitario y muchos de ellos amenazan incluso con dimitir si el Ejecutivo apuesta finalmente por el llamado «Brexit blando».

Por otra parte, tras la humillación en la Cámara Alta, para evitar más derrotas, May ha decidido aplazar a otoño la tramitación de dos importantes leyes sobre comercio y aduanas, congeladas desde hace ya meses.