La represión y los heridos vuelven a las calles de Caracas

La Policía chavista impide con gases lacrimógenos una marcha pacífica de la oposición hasta la Asamblea Nacional.

La represión estuvo a la orden del día ayer en Caracas después de que los líderes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llamaran a retomar la agenda de manifestaciones después de las últimas decisiones del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). En los últimos cino meses, la coalición opositora había descartado su agenda de calle a petición de los mediadores del diálogo que se impulsó en el país a finales de 2016. Los diputados opositores llamaron a una marcha que tenía como destino final la Asamblea Nacional (AN) para hacer una sesión en la que iniciarían la destitución de los siete magistrados que firmaron las sentencias que suprimen la inmunidad parlamentaria y que limitan las funciones del Parlamento venezolano. En respuesta, el chavismo llamó a que sus militantes salieran a defender la «revolución».

Desde tempranas horas de la mañana, los cuerpos de seguridad se desplegaron por diversos puntos de Caracas para evitar que la oposición se movilizara. En la avenida Libertador, una de las principales de la capital venezolana, estaban los cuerpos represivos con equipos antimotines, «La Ballena» y «El Rinoceronte» dispuestos para reprimir y a medida que llegaban los manifestantes se acentuaba la refriega.

Nueve heridos

El presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, recibió un golpe en el abdomen y resultó asfixiado por gas lacrimógeno. Otro grupo de diputados, entre ellos Henry Ramos Allup, Richard Blanco y Juan Guaidó, resultaron ahogados por el gas pimienta. Dos reporteros resultaron lesionados, según el registro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, uno en la cara y otro en la frente. «Aquí el que tiene miedo es el Gobierno de Nicolás Maduro. Que el mundo sepa que nosotros estamos defendiendo nuestro derecho a sesionar porque para eso fuimos electos», sentenció Borges. No obstante, por medidas de seguridad, la sesión prevista para ayer fue suspendida, pero hoy retomarán la discusión legislativa sobre la ruptura del orden constitucional.

La dirigente opositora María Corina Machado y la esposa de Leopoldo López, Lilian Tintori, se fueron con un grupo de personas a bloquear la autopista Francisco Fajardo. Allí también hubo represión y los que estaban protestando gritaban «Fuera Maduro, fuera Maduro». Se sumó un grupo de personas, pero fueron rápidamente dispersados a tiros por grupos violentos que se acercaron a la vía. De esa concentración en la autopista, nueve personas resultaron heridas, entre ellas una de bala en el muslo derecho.

Bernardo Álvarez, de 39 años, tiene alojada una bala en la nalga derecha que, según las fuentes médicas, no tocó ningún órgano o tejido sensibles. «Yo ya me iba a mi casa después que terminó la manifestación y cuando estaba por la Francisco Fajardo llegaron como 200 colectivos [milicias progubernamentales] y empezaron a disparar como locos y uno de ellos me dio en el muslo. Gracias a Dios no tocó nada sensible», afirmó.

En la clínica pública de Salud Chacao atendieron a ocho personas heridas, en su mayoría por politraumatismos y otros tantos asfixiados a raíz de los gases. Una joven de 18 años, de nombre Michell Shertock, relató que estaba por irse de la manifestación cuando unos Guardias Nacionales con sus motos la atropellaron y le pasaron varias veces por encima, con la suerte de que solamente sufrió un movimiento del ligamento en la pierna izquierda. Tuvo que ser inmovilizada. Un médico que atendió a los heridos afirmó a LA RAZÓN que una de las personas sufrió traumatismos porque la golpeó una bomba lacrimógena.

La organización no gubernamental Provea llevó un registro extraoficial de dos personas que fueron detenidas por el Servicio Bolivariano de Inteligencia y que se encuentran en la sede de ese organismo. Asimismo, el diputado de la AN, Piero Maroun denunció que el mismo cuerpo de seguridad le quitó su teléfono móvil en medio de las protestas.

Los partidarios del chavismo se movieron por las calles del centro de Caracas en apoyo a las decisiones de Maduro y del Supremo. No fueron reprimidos como la oposición, e incluso pudieron llegar a las cercanías del Palacio Federal Legislativo, que estaba rodeado de colectivos. Instalaron una tarima y gritaban todo tipo de consignas en contra de los parlamentarios y su mayoría opositora. El alcalde de Libertador y jefe de campaña del Partido Socialista Unido de Venezuela señaló que la gente estaría en las calles dispuesta a defender a su presidente.

Mientras, el Supremo se manifestó ante la intención del Poder Legislativo de destituir a los magistrados, que el artículo 265 de la Carta Magna solo faculta al Poder Ciudadano para calificar las faltas graves de miembros del TSJ.