Polonia se queda sola en Europa

Beata Szydlo defendió ante un crítico Europarlamento sus controvertidas iniciativas
Beata Szydlo defendió ante un crítico Europarlamento sus controvertidas iniciativas

La Eurocámara visualiza en un tenso Pleno su rechazo a la deriva autoritaria de Varsovia con su Ley de Medios y la reforma del TC

La primera ministra de Polonia, Beata Szydlo, se vio ayer acorralada por sus últimas reformas en un debate en el Parlamento Europeo. Los grandes grupos parlamentarios arremetieron contra lo que podría debilitar el Estado de Derecho y comprometer los valores europeos, a pesar de los intentos de Szydlo por justificar sus medidas, «tomadas por un Gobierno elegido democráticamente».

Szydlo pronunció un discurso populista, cargado de menciones al pueblo, que ha pedido un cambio en las urnas. Ésa fue su principal baza para asegurar que la nueva Ley de Medios y la reforma del Tribunal Constitucional «son un cambio positivo que se prometió a los electores». «No veo la necesidad de que dediquen tanto tiempo a Polonia», argumentaba la primera ministra, que no dudó en aceptar la invitación del presidente, Martin Schulz, para explicar la situación a los europarlamentarios en el Pleno de Estras-burgo. Está previsto que se someta a voto una resolución de los grupos políticos en febrero.

«Quizá les sorprenda, pero aunque Polonia es miembro de la UE, tiene que luchar contra el paro juvenil, un nivel salarial muy bajo... muchos niños sólo tienen una comida caliente en la escuela y los jubilados gastan casi todos sus ingresos en sus medicamentos. No se encuentran en la transformación del país y nosotros queremos construir una Polonia de la igualdad de trato y de oportunidades. Que avance. Y nos hemos basado para nuestras reformas en otros países europeos y de historias de éxito... desde el respeto a la Constitución y los tratados europeos», señalaba la primera ministra polaca.

Antes de que Szydlo se dirigiera al Pleno, el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, explicó a los eurodi- putados la decisión de haber emprendido un procedimiento para investigar si las reformas son «una amenaza sistemática al Estado de Derecho». Dijo haber enviado cartas al Ejecutivo polaco, para las que espera una respuesta «más amplia» de la que la Comisión ha recibido hasta ahora. «Tenemos que evaluar la situación de forma estructurada con las autoridades polacas con espíritu de cooperación y no de confrontación», añadió. El Consejo de Venecia realizará una evaluación también de la situación, solicitada por el Gobierno de Varsovia.

«Polonia no se merece la decisión de la Comisión», sentenciaba la primera ministra. Sin embargo, la mayoría de los líderes de los grupos apoyaban la labor de Bruselas y arremetían contra la actuación de Varsovia. Desde el Partido Popular Europeo, el español Esteban González Pons era el encargado de recordar a Szydlo que el problema «es el autoritarismo». «Los polacos saben, como los españoles, portugueses, italianos, rumanos... que el peor de los autoritarismos siempre ha venido desde dentro. Que el control de los medios y el Poder Judicial pueden ser un principio para acabar con la democracia. El problema no es Polonia, es el autoritarismo», dijo. El líder de los socialistas, Gianni Pittella, señaló que las medidas adoptadas por el Gobierno «van en contra de la historia de la libertad». «Un Constitucional independiente y medios de información libres son la condición de un Estado de Derecho. Europa necesita una Polonia libre y fuerte. Piénseselo, señora primera ministra, y reflexione sobre las disposiciones que ha adoptado», declaró. Por su parte, el liberal Guy Verhofstadt, señalaba que el problema es que el Gobierno polaco esté intentando utilizar su mayoría para «desmantelar el sistema de controles y equilibrios en el país». Recordó a la primera ministra que, aunque haya países europeos en los que se pueden ver reformas similares, «no las tienen todas a la vez».

Szydlo aprovechó para pedir que los problemas de Polonia se debatan en el ámbito nacional y aprovechó su presencia en Estrasburgo para aludir a otros temas de preocupación como la inmigración, donde Polonia «quiere trabajar con la UE». Desde una perspectiva de integración, pidió el respeto a la diversidad dentro del conjunto europeo, como máxima representación de la democracia. «Polonia está dispuesta a apoyar a Europa y queremos apoyarla porque somos parte de una Europa unida, pero hemos luchado por crear nuestro Estado y no vamos a permitir que nos priven de ello», afirmó.