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Profunda remodelación del Gobierno de Piñera

El presidente, con un 14% de popularidad, anuncia el cambio de ocho ministros para paliar el malestar de la calle con su política económica

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Forzado por las revueltas de Chile, el presidente Sebastián Piñera sustituyó ayer a ocho ministros, entre los que incluyó a dos carteras sensibles a las demandas sociales: Trabajo y Economía. Sin embargo, Salud, Transporte y Educación, tres áreas que son pilares de los manifestantes, no fueron modificadas. El recambio también es generacional: los nuevos ministros tienen menos de 50 años. Nada más conocerse los relevos las protestas volvieron a las calles de Chile, donde ya no rige el Estado de emergencia.

Sobre la «amplia, profunda y exigente» agenda social con la que insiste –y no conforma a los chilenos– habló de que será implementada «sin populismos». Aumento de las jubilaciones, menor precio de los medicamentos, aumento de sueldos para los trabajadores, más impuestos para las clases altas, congelación del precio de la luz y, esperan, que de los peajes, y reducción de las dietas de los funcionarios. «Esto significa un enorme esfuerzo financiero del Estado», señaló el presidente chileno.

Piñera se juega buena parte de la poca credibilidad que le queda en el reemplazo de sus ministros. Ayer una consultora privada difundió los resultados de un encuesta: la imagen del presidente cayó un 14% desde que se desató el estallido social. Las protestas arrancaron hace once días, cuando el Ejecutivo anunció el tercer aumento en un año del precio del billete de metro: de 800 a 830 pesos chilenos (alrededor de un euro).

La respuesta social fue una mega convocatoria: más de un millón de personas se congregaron el viernes en la Plaza Italia de Santiago. La concentración pasará a la historia de Chile como la más grande desde el retorno de la democracia en 1990.

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El presidente se desprendió de dos de sus personas de mayor confianza, como el ya ex minintro del Interior, Andrés Chadwick, primo de Piñera y responsable de la seguridad del país; y la hasta ahora portavoz, Cecilia Pérez, que también ocupó ese puesto en el primer Gobierno de Piñera, con cuya salida se busca una política de comunicación más cercana y dialogante.

Chadwick se vio absolutamente sobrepasado durante el inicio de las protestas, unos hechos que derivaron en el decreto de estados de emergencia en ciudades de casi todo el país, toques de queda nocturnos y la presencia de militares en las calles.

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En el caso de Hacienda, se busca una apertura de cara a las demandas de los ciudadanos para paliar las desigualdades sociales chilenas, frente al perfil más ortodoxo del ministro saliente, Felipe Larraín.