Política

Putin guarda silencio ante las evidencias

Ni colaboración ni explicaciones. Rusia se limita a acusar a Occidente de usar la catástrofe para aislarla. Países Bajos recuerda al Kremlin que es su «última oportunidad» para ayudar a las familias. Reino Unido, Francia y Alemania abanderan la reacción europea y ultiman más sanciones

Una mujer  sostiene una pancarta contra Putin, ayer, durante una manifestación en Sydney (Australia)
Una mujer sostiene una pancarta contra Putin, ayer, durante una manifestación en Sydney (Australia)

Lejos de remitir con el paso de las horas, aumenta la presión de la comunidad internacional sobre Rusia, señalada por Washington y Kiev no sólo como cómplice necesario, sino directamente como autor material del derribo del avión de Malaysia Airlines en el este de Ucrania. A falta de pruebas definitivas, el Kremlin aplica aquella táctica de que la mejor defensa es un buen ataque, y señala a Ucrania como responsable de la tragedia, ya que el accidente se produjo en su espacio aéreo. El presidente Vladimir Putin, tras conocer la noticia, calificó de «irresponsabilidad» que Kiev permitiese vuelos comerciales sobre territorio en guerra y añadió que «para Estados Unidos y sus socios esta catástrofe es sólo una excusa más para aprobar nuevas sanciones y tratar de aislar a Rusia». Desde entonces silencio.

Moscú, firme pese a las circunstancias en su principio de reciprocidad, aprobó sin embargo el sábado sanciones en respuesta a las impuestas por Washington el miércoles. El Kremlin prohíbe la entrada en Rusia a doce militares y congresistas estadounidenses relacionados con la prisión de Guantánamo. El Ministerio de Exteriores ruso, en un comunicado publicado ayer, mostró su «perplejidad» por las acusaciones lanzadas por algunos países antes de conocer el resultado de la investigación independiente. «Provoca perplejidad el hecho de que representantes oficiales de varios países formulasen, sin pruebas y antes de que comenzara la investigación, sus hipótesis sobre las causas de la catástrofe, presionando de este modo la indagación», reza el texto. El Ministerio de Defensa, por su parte, criticó la falta de colaboración de Kiev en la investigación y solicitó que publique un listado con las baterías antiaéreas desplegadas en el este del país.

Putin mantuvo una conversación telefónica con la canciller alemana, Angela Merkel, último dique de contención a las insistentes peticiones de los países anglosajones de ampliar las sanciones a Rusia. Merkel instó al presidente a utilizar su influencia sobre los rebeldes y lograr un alto el fuego en el este de Ucrania. Además ambos convinieron en la necesidad de que una comisión supervisada por la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO) investigue de forma independiente la tragedia. Putin también habló por teléfono con el primer ministro holandés, Mark Rutte, una conversación, al parecer, muy tensa, dada la indignación del segundo por la forma en que los prorrusos están gestionando el lugar donde cayó el avión. Rutte exigió a Putin su compromiso con la investigación y advirtió de que «todos los que no colaboren se convierten automáticamente en sospechosos».

Alemania, Francia y Reino Unido han endurecido su discurso con Moscú tres días después del derribo del avión malasio presuntamente por separatistas. Angela Merkel, François Hollande y David Cameron han decidido respaldar nuevas sanciones contra Rusia si Putin se mantiene en su letargo. Exigen al presidente ruso que persuada a los separatistas para garantizar la entrada y el trabajo de la comunidad internacional en el terreno y que asegure que «todo lo que se necesite hacer se pueda hacer tan pronto como sea posible». «Rusia debe entender que la resolución de la crisis ucraniana es más que nunca un imperativo tras esta tragedia que ha causado ultraje al mundo entero», subrayó el Elíseo.

Los tres mandatarios han hablado por teléfono, después de que Merkel y Cameron conversaran ayer con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Uno de los más claros en pronunciarse ha sido el Gobierno de Cameron: «La Unión Europea debe reconsiderar su actitud hacia Rusia y los ministros de Exteriores deberían estar listos para imponer nuevas sanciones cuando se reúnan el martes», informa en un comunicado. Su ministro de Exteriores, Philip Hammond, se presentará en Bruselas con el objetivo de convencer de esta necesidad incluso a aquellos países que sean reticentes a presionar a Putin. «Rusia se arriesga a convertirse en un Estado paria si no se comporta adecuadamente», declaró en una entrevista en la cadena Sky News. Hammond asegura que el misil fue con casi toda seguridad proporcionado por Moscú. «Los rusos tienen influencia sobre esta gente», añadió. «Algunos aliados europeos han mostrado menos entusiasmo. Espero que la conmoción que ha provocado este incidente les haga comprometerse más, apoyar más las acciones necesarias para que los rusos entiendan que cuando haces este tipo de cosas, tiene consecuencias», explicó el jefe del Foreign Office en la BBC.

Por su parte, Estados Unidos insiste en apuntar a los separatistas prorrusos como los responsables del lanzamiento del misil. «Obviamente señala claramente a los separatistas. Está claro que Rusia apoya a los separatistas, les da apoyo, les entrena. Rusia tiene que dar un paso adelante», declaró el secretario de Estado, John Kerry, en una entrevista en la CNN. Según Kerry, Rusia debe hacer un llamamiento a los rebeldes prorrusos para que depongan las armas, liberen a todos sus rehenes y «participen en un diálogo político que conduzca a la paz con el Gobierno ucraniano».

Además, el trato a las víctimas del MH17 está indignando a la comunidad internacional. En estado de «shock». Así se encuentran el primer ministro holandés, Mark Rutte, y todo el país. El mandatario holandés recordó a Putin que es su «última oportunidad» para demostrar que quiere ayudar a que se recuperen los cadáveres. «Todo esto es repugnante», añadió. Los forenses holandeses en el terreno se encuentran con trabas para identificar y repatriar los cadáveres, muchos de ellos en estado de descomposición.