Asia

Seúl

Pyongyang responderá «sin piedad» a las «provocaciones» de Seúl y Washington

Corea del Norte advirtió de que responderá de manera «despiadada» a las críticas de Seúl y Washington en relación a sus recientes lanzamientos de misiles, que calificó de «provocaciones».

Corea del Norte advirtió hoy de que responderá de manera "despiadada"a las críticas de Seúl y Washington en relación a sus recientes lanzamientos de misiles, que calificó de "provocaciones".

En un artículo publicado por el diario Rodong Sinmun, que actúa de portavoz del régimen norcoreano, se asegura que las críticas de Corea del Sur y Estados Unidos solo responden a un intento de "aplastar"el país.

"Cualquiera de esas provocaciones serán resueltas de una manera dura y despiadada", asegura el periódico, que no descarta el uso de armas nucleares como parte de las represalias, según recoge la agencia surcoreana Yonhap.

Tanto Seúl como Washington ha criticado duramente los últimos lanzamientos de misiles de corto y medio alcance por parte de Pyongyang, así como sus amenazas y presuntos preparativos de un nueva prueba nuclear.

En este sentido, el Rodong asegura que las preocupaciones expresadas por los dos aliados en relación a un nuevo test nuclear de Corea del Norte son intentos para debilitar la soberanía y el derecho de autodefensa de Pyongyang.

El diario explica además que el país defiende una política de "de devolver el golpe", ya sea con misiles o armas nucleares.

Las advertencias de Pyongyang se producen en un momento de tensión en la región desatado por los ejercicios militares conjuntos que Seúl y Washington realizaron entre febrero y abril en la zona y a los que el régimen comunista respondió con el lanzamientos de dos misiles de medio alcance y decenas de proyectiles de corto alcance.

Las maniobras conjuntas anuales Foal Eagle, que comenzaron el pasado 24 de febrero y finalizaron el 18 de abril, movilizaron a 7.500 soldados estadounidenses y surcoreanos en Corea del Sur.

EEUU mantiene 28.500 efectivos en Corea del Sur como herencia de la Guerra de Corea (1950-53) y se compromete a defender a su aliado ante una hipotética agresión del militarizado régimen de Kim Jong-un.