Seguridad fallida

En Bélgica no existe un cuerpo de Policía unificado, pero sí muros que impiden compartir información

La Razón
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–¿La cadena de errores de la Policía belga puede interpretarse como una política antiterrorista fallida?

–El problema no son sólo los agujeros que existen en la seguridad belga y francesa, sino que hemos dejado que se instalen en Europa individuos que no quieren compartir la democracia con nosotros. Todo empezó hace 20 años con la inmigración argelina. Las autoridades belgas y francesas han intentado comprar la paz civil y miraron para otro lado cuando se establecieron los imanes radicales.

–Los comandos de Bruselas y París están integrados por nacionales. ¿ El problema está en Europa?

–Efectivamente, los terroristas no proceden de Siria o Irak, sino son belgas y franceses. Jóvenes que han nacido en nuestros países después de que en su día acogimos a sus familias porque en sus naciones sufrían dificultades. Ellos no han hecho un esfuerzo de integración, ni los políticos la han fomentado.

–¿Está Salah Abdeslam detrás de los atentados del 22-M?

–Sí, es una orden directa del Estado Islámico. Tras no inmolarse en París, o regresaba a Siria o planeaba otro atentado. Es una segunda oportunidad. Las Fuerzas de Seguridad francobelgas lo esperaban. Los ministros del Interior belga y francés fueron irresponsables al tildar de «golpe definitivo» al Estado Islámico la detención de Salah. Para el EI un golpe se responde con otro golpe. Tampoco se entiende por qué se ha bajado el nivel de alerta. La seguridad belga es precaria, le faltan medios, no hay un cuerpo central y existen muros que impiden compartir información.

*Experto francés en política de seguridad y defensa