Suecia estrena Gobierno socialdemócrata tras ocho años de hegemonía conservadora

El Parlamento elige al ex sindicalista Stefan Löfven nuevo primer ministro. La aprobación de los Presupuestos pondrá a prueba la estabilidad de la minoritaria coalición roji-verde

Stefan Lofven consulta su reloj junto a Mikael Damberg
Stefan Lofven consulta su reloj junto a Mikael Damberg

Tras ocho años de hegemonía conservadora, Suecia está en manos de nuevo del Partido Socialdemócrata. El ex sindicalista Stefan Löfven fue elegido ayer primer ministro por el Parlamento (Riksdag) que salíó de las elecciones del pasado 14 de septiembre. El líder socialdemócrata fue investido con los votos de su partido y de Los Verdes (132 diputados), la abstención de las cuatro formaciones de centro derecha y la izquierda ex comunista (154) y el voto en contra de la extrema derecha (49), la tercera fuerza política del país tras lograr el 12,90% de los votos. El sistema parlamentario sueco prevé que para ser investido no es necesario obtener la mayoría absoluta, sino reunir más votos favorables que contrarios.

"¡Qué gran momento!", soltó espontaneamente Löfven al tiempo que aseguraba que "acepto este papel con mucho respeto, por supuesto". El nuevo primer ministro, que anunciará hoy la composición de su Gobierno de coalición con Los Verdes, citó como sus prioridades de legislatura la mejora de la educación y la reducción del paro (8%). "Debemos asegurarnos de que el bienestar está disponible para cuando lo necesite la gente", se comprometió Löfven, que también desea que Suecia sea un "actor fuerte en el mundo".

La victoria pírrica de la izquierda en las generales pondrá a prueba las capacidades de Löfven, un ex sindicalista de 54 años sin experiencia parlamentaria o ministerial que se hizo con las riendas del partido en 2012. El 31,20% de votos devolvió al partido más grande y antiguo de Suecia las llaves del poder, pero qudó a años luz del 40 ó 45% que alcanzaba hasta los año noventa. Socialdemócratas, verdes y ex comunistas obtuvieron el 43,7% de los votos frente al 39,3% de la Alianza de cuatro partidos de centro derecha del ex primer ministro Fredrik Reinfeldt. Mayoría que se ve aún más rducida tras la decisión de Löfven de prescindir del Partido de la Izquierda para gobernar con la intención de romper la tradicional política de bloques y atraer a su coalición al Partido de Centro (6,10%) y a los cristianodemócratas (4,60%).

La prueba de fuego del nuevo Gobierno roji-verde será la presentación, antes del 17 de noviembre, de los Presupuestos Generales del próximo año. Con sólo 132 de los 349 diputados de la Cámara, Löfven necesitará a toda costa el apoyo de los diputados ex comunistas para contrarrestar el borrador que también presentará la oposición conservadora, que podría contar con el voto del partido ultraderechista Demócratas Suecos (SD). Consciente de su influencia como partido bisagra, su líder, Jimmie Akesson, se aventuraba ayer a augurar una corta vida al Gobierno de Löfven: "Nos vemos que los resultados electorales ofrecieran un claro mandato a Stefan Löfven para formar gobierno". Si el Gobierno fracasa en sacar adelante las cuentas para 2015, Suecia se verá abocada a la convocatoria de elecciones anticipadas.