Aplazada «sine die» la revisión de la condena a Leopoldo López

Maduro frena la liberación del preso político el mismo día que comienza la validación de firmas del referéndum para revocar al presidente

La mujer de Leopoldo López, Lilian Tintori, junto a Diana López, hermana del preso político, ayer en Caracas a las puertas del Palacio de Justicia
La mujer de Leopoldo López, Lilian Tintori, junto a Diana López, hermana del preso político, ayer en Caracas a las puertas del Palacio de Justicia

Maduro frena la liberación del preso político el mismo día que comienza la validación de firmas del referéndum para revocar al presidente

Leopoldo López, el preso de conciencia del Gobierno de Nicolás Maduro, se enfrenta a un nuevo obstáculo en su causa judicial. Ayer estaba previsto que comenzara la audiencia de apelación que pidieron hace unos meses sus abogados defensores. Sin embargo, al llegar al Palacio de Justicia le informaron a sus familiares y defensores que la audiencia se tenía que posponer porque uno de los jueces de la causa estaba enfermo. La decisión de retrasar la audiencia se interpreta como una nueva triquiñuela del presidente Maduro para frenar la liberación de López, una condición «sine qua non» para avanzar en el proceso de diálogo que reclama la Unión de Naciones Suramericanas.

A la sesión habían asistido la esposa de López, Lilian Tintori; su madre, Antonieta López; su abogado, Juan Carlos Gutiérrez, y el ex ministro español de Justicia Alberto Ruiz Gallardón, que se sumó el domingo al cuerpo de asesores jurídicos que buscará la absolución de la sentencia que pesa sobre López de 13 años, 9 meses y 7 días. «Leopoldo está preso porque hace dos años denunció la crisis y el hambre que hoy tristemente es una realidad para nuestro pueblo. Esperamos su libertad tal como lo han pedido la ONU, la OEA, la UE y todos los organismos y líderes internacionales que saben que es inocente. Los jueces de la Corte de Apelaciones no tienen excusas porque todo está muy claro, sigo confiando en la posibilidad de justicia en Venezuela para Leopoldo», dijo Tintori a las puertas del Palacio de Justicia.

Tintori, Gallardón y otros abogados de López acudieron posteriormente a la prisión militar de Ramo Verde, donde cumple condena el político venezolano, pero no pudieron entrar a visitar al preso. Junto a Ruiz-Gallardón se han sumado otros 1.200 juristas internacionales que buscarán la libertad de López, según dio a conocer su abogado. Ahora, los familiares y la defensa del opositor deben esperar una nueva fecha de audiencia de apelación. Desde que introdujeron el recurso hasta la fecha han pasado ocho meses.

Al mismo tiempo que se cerraban las puertas para la liberación de López, ayer se inició un proceso histórico para la oposición venezolana al comenzar la validación de 1,3 millones de firmas que se recogieron hace unos meses para promover un referéndum revocatorio que logre desalojar, con votos, a Nicolás Maduro del poder. Desde temprano miles de personas se movilizaron hasta los puntos que dispuso el Consejo Nacional Electoral (CNE) para el trámite. Pese a las trabas de tiempo y distribución de los puntos que impuso el organismo electoral, los dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática aspiran a que las 195.000 firmas necesarias para avanzar en el proceso se logren antes del viernes.

«Que me pongan a validar donde quieran, que pongan las trabas que no van a poder contra la gente que está cansada de hacer cola por comida, que teme por su vida en cualquier esquina, que ya no quiere este modelo fracasado», sentenció Noelia Ramos a las puertas del (CNE en la plaza Venezuela, donde fue a ratificar su voluntad de seguir adelante con el revocatorio. Los excluidos, entre ellos líderes de la oposición, se prestaron para movilizar a la gente que sí debía participar en el proceso proporcionando vehículos privados y autobuses.

El 26 de julio será cuando el CNE se pronuncie y determine si procede o no el revocatorio contra Maduro, es decir, casi un mes después de que culmine el proceso de validación. Tanto retraso en el proceso es criticado por la oposición, que considera que el Gobierno busca dilatar los tiempos para que el revocatorio se realice, pero en enero de 2017, justo cuando el vicepresidente en funciones sea el que tenga que culminar el periodo hasta 2019. Si el referéndum se realizara antes de enero y Maduro lo perdiera, tendrían que celebrarse unas elecciones que la oposición confía en ganar por goleada.