Triunfo de la ultraderecha en las elecciones regionales holandesas

El Foro Democrático se convierte en la primera fuerza del Senado y deja sin mayoría absoluta al Gobierno de Rutte

Al islamófobo Geert Wilders, líder del Partido de la Libertad (PVV) le ha salido un joven y poderoso competidor en la política holandesas. Se trata de Thierry Baudet, de 36 años, que, al frente del Foro para la Democracia (FvD), se ha convertido en el gran triunfador de las elecciones regionales celebradas el miércoles en Países Bajos. La formación ultraderecha no solo arrebate a Wilders un tercio de sus votantes, sino que se convierte en la primera fuerza del Senado, al que irrumpe por primera vez con 13 de los 75 escaños con los que cuenta la Cámara Alta. En el particular sistema electoral holandés, los 570 miembros de los doce consejos provinciales en los que está dividido el país elegirán en mayo a los senadores. El FvD fue el partido más votado en el sur del país y suma el 14% de votos en el tradicional atomizado panorama electoral holandés.

El éxito de FvD, creado hace solo tres años, ha provocado un auténtico terremoto político en Países Bajos y amenaza con amargar los dos años que le restan de legislatura al Gobierno de coalición encabezado por el liberal Mark Rutte, que ayer, antes del inicio del Consejo Europeo de Bruselas, rechazó que planeara dimitir y se mostró dispuesto a negociar “mayorías sensatas” con otros partidos con representación en el Senado, que tiene la última palabra sobre los proyectos de ley presentados por el Gobierno.

Acostumbrado a negociar difíciles coaliciones (en 2017 necesitó casi siete meses para pactar con demoscristianos, liberales de izquierdas y calvinisitas una coalición), Rutte adelantó que “pueden ser partidos que estén más a la izquierda o a la derecha de la coalición”. El líder liberal, incluso, tendió la mano a los populistas y no descartó que FvD pueda “fortalecer las bases del Gobierno holandés”, que solo dispondrá de 31 senadoress, lejos de los 38 que garantizan una mayoría absoluta.

Sin embargo, Baudet, que ridiculiza a Rutte como “un hombrecillo dispuesto a todo por un pacto”, no está dispuesto a prestar sus votos a cambio de nada. Eurófobo, antiinmigración, machista y negacionistas del cambio climático (“una brujería climática” para “justificar” el gasto público). la nueva figura de la ultraderecha holandesa exige “menos inmigración, el fin de las tonterías climáticas y el rápido restablecimiento del poder adquisitivo”. Más allá de contribuir a la gobernabilidad del país, Baudet, un licenciado en Historia y doctorado en Derecho que presume de tocar el piano en su despacho, prefiere aprovechar el desgaste del Gobierno y acudir a una elecciones anticipadas en las que, según los sondeos, competirá con Los Verdes de Jesse Klaver por ser la tercera fuerza del Parlamento, tras los liberales de Rutte y los ultras de Wilders. Su partido fue el único que no suspendió su campaña tras el tiroteo que el lune sdejó tres muertos y cinco heridos en Utrecht.

Descartada una colaboración con el PVV, el Gobierno deberá mirar hacia los ecologistas y los socialdemócratas, que con 9 y 7 senadores, respectivamente, serán clave para garantizar la estabilidad política. Mientras, las elecciones europeas del 23 de mayo mostrarán la fuerza del FvD y si Rutte, ante el desgaste en casa, confirma por fin los rumores de aspirar a presidir una de las instituciones europeas. Su pertenencia a la familia liberal (ALDE) le coloca en una buena posición en las quinielas dada la certidumbre de que populares y socialistas ya no sumen la mayoría absoluta en la Eurocámara y necesiten sus votos para frenar la ola populista que anticipan los sondeos.