Una resolución diluida contra Kim

EEUU rebaja el embargo sobre el petróleo y el gas en Corea del Norte para sortear el veto de China y Rusia. Pyongyang promete «dolor y sufrimiento» si se aprueban las sanciones

EEUU rebaja el embargo sobre el petróleo y el gas en Corea del Norte para sortear el veto de China y Rusia. Pyongyang promete «dolor y sufrimiento» si se aprueban las sanciones.

«Dolor y sufrimiento». Esto es lo que prometió Corea del Norte a Estados Unidos ayer en caso de que se aprobaran las nuevas sanciones contra el régimen de Pyongyang horas antes de que tuviera lugar la votación en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Si éstas salían adelante, el país comunista trataría de infligir sobre Washington el mayor daño posible. Pyongyang está «preparada y dispuesta para emplear cualquiera de sus medios definitivos», rezaba el comunicado intimidatorio del Ministerio de Exteriores norcoreano citado por la agencia estatal. En él, se advertía DE que las represalias del régimen Juche «causarán a EE UU el mayor dolor y sufrimiento que haya sentido a lo largo de toda su historia».

Pese a las amenazas de Corea del Norte, el Consejo de Seguridad aprobó anoche por unanimidad de sus quince miembros nuevas sanciones contra Pyongyang. Fue la novena resolución contra el plan nuclear. Estados Unidos, promotor de la resolución, optó por rebajar a última hora el castigo en aras de una condena unánime del órgano de Naciones Unidas que impidiera el veto de Rusia y China. En un principio, la resolución elaborada por la embajadora de EE UU, Nikki Haley, reclamaba un embargo total del petróleo y el gas; una suspensión de las principales exportaciones textiles; una prohibición a la contratación extranjera de trabajadores norcoreanos y un veto financiero y de viajes al dictador Kim Jong Un. De acuerdo con un último borrador redactado el domingo al que tuvo acceso Reuters, Washington habría rebajado el embargo de petróleo y gas a Corea del Norte y abandonado el veto financiero y de viajes para el líder y su cúpula. La sanción a las exportaciones textiles y a la contratación de trabajadores norcoreanos, dos de las principales fuentes de ingresos del régimen, se mantendrían. Pese a los cambios, al cierre de esta edición, no estaba todavía claro si China y Rusia se sumarían a la resolución o ejercerían su poder de veto. «Se trata de una resolución firme», afirmó el embajador de Reino Unido, Matthew Rycroft, antes de entrar a la sesión matutina del Consejo de Seguridad.

El 3 de septiembre, Pyongyang llevó a cabo su sexto ensayo nuclear con una bomba de hidrógeno «de una potencia sin precedentes» y que, según explicaron en la televisión estatal norcoreana, podía ser colocada en un misil intercontinental (ICBM) capaz de alcanzar territorio americano. Desde entonces, no han cesado las declaraciones de condena de la comunidad internacional y la común determinación, a excepción de Rusia, de imponer castigos al régimen de Kim Jong Un. Pyongyang explicó en la nota que el país «ha desarrollado y perfeccionado un arma termonuclear superpoderosa como medio para disuadir los movimientos cada vez más hostiles y la amenaza nuclear de EE UU», y para «apaciguar el riesgo de una guerra nuclear que pesa sobre la península de Corea».

De esta manera, el país se hacía eco del último paso en la carrera nuclear norcoreana, al tiempo que daba a entender que la votación en Nueva York era considerada como una provocación y «una excusa para estrangular y sofocar completamente» al país. A juicio de Seúl, las amenazas lanzadas ayer por Corea del Norte «parecen destinadas a justificar provocaciones adicionales antes de que se produzca el voto en Naciones Unidas», declaró en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Unificación surcoreano, Baik Tae Hyun, quien añadió que Corea del Sur se plantea imponer nuevos castigos unilaterales contra su vecino del norte.

A la espera de que se apliquen las nuevas sanciones, los ojos de la comunidad internacional quedarán puestos en el país comunista que, tras el ensayo nuclear, ya había amenazado con lanzar otro ICBM. Sin embargo, mientras muchos esperaban ese gesto el pasado fin de semana –cuando Corea del Norte celebró el 69 aniversario de su fundación–, Kim prefirió organizar una gran celebración para los científicos y técnicos involucrados, en la que aseguró que «la reciente prueba de la bomba H es la gran victoria ganada por el pueblo coreano».