Trump da un paso cosmético hacia el control de las armas

El presidente apoya un proyecto de ley para mejorar la verificación de los antecedentes penales de los compradores.

Donald Trump.
Donald Trump.

El presidente apoya un proyecto de ley para mejorar la verificación de los antecedentes penales de los compradores.

Donald Trump estaría dispuesto «a considerar los esfuerzos para mejorar el sistema federal de verificación de antecedentes». Ésas fueron las palabras del secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, mientras arrecia el debate y los estudiantes anuncian nuevas movilizaciones para exigir el endurecimiento de la legislación sobre las armas.

Hace un año, la Casa Blanca tumbó la única medida legislativa significativa de la última década para endurecer el control sobre los compradores de armas. La norma, aprobada por el Gobierno de Obama, pretendía que la Seguridad Social informara al FBI de las personas con problemas mentales severos para evitar que puedan comprar un arma. Resulta dudoso que hubiera evitado la matanza del miércoles, cuando Nikolas Cruz, de 19 años, asesinó a tiros a 19 alumnos del Marjory Stoneman Douglas. El joven no sufre de un trastorno mental diagnosticado. Pero qué duda cabe de que la imagen de Trump, tan ligado a los «lobbies» de la industria de las armas, no habría sufrido tantos desperfectos.

En un intento de suavizar la furia de los familiares, Shah habló de la reunión que habría mantenido el presidente con varios senadores que trabajan en un proyecto de ley que dificultaría el acceso a las armas por la vía de fortalecer los controles de antecedentes. Trump mantendrá mañana en la Casa Blanca con miembros destacados de la comunidad educativa. Entre ellos, dicen, estudiantes del Marjory Stoneman Douglas.

El presidente recibió 11,5 millones de dólares en donaciones de la Asociación Nacional del Rifle en las elecciones de 2016. Durante la campaña, la propia ANR gastó más de 19 millones en pagar anuncios y financiar a grupos contrarios a Hillary Clinton. En abril, durante la convención anual de la ANR, Trump proclamó: «Tenéis un verdadero amigo y partidario en la Casa Blanca. Las agencias federales ya no irán detrás de propietarios de armas que respeten la ley. El Gobierno ya no intentará socavar sus derechos y sus libertades». Normal que algunas de las respuestas en contra hayan sido tan airadas, como la de la estudiante Emma Gonzalez, que salvó la vida de milagro escondida en un armario de unas aulas del Marjory Stoneman Douglas. El sábado, en una intervención con arboladura de alegato histórico, respondía que «quienes dicen que no deberíamos haberlo excluido [al asesino]... no lo conocían, nosotros sí; y dicen que todo fue por sus problemas mentales. No soy psicóloga, pero esto no es sólo un tema mental. No habría herido a tantos estudiantes con un cuchillo».

El plan de los senadores no buscaría aumentar el tipo de control de antecedentes de armas que se hace a posibles compradores, del que actualmente están exentos, en la mayoría de los Estados, aquellos clientes que negocien con vendedores sin licencia, como los que operan en internet o en ferias de armas. La ley tiene un objetivo más modesto: fortalecer la base de datos del Sistema Nacional Instantáneo de Verificación de Antecedentes Criminales, utilizado por el FBI para comprobar en minutos si alguien que solicita comprar un arma ha cometido un delito.