Trump se prepara para sacar a EE UU del Acuerdo de París

Pese a la presión de sus socios europeos e incluso del Vaticano, el magnate ultima la salida del memorándum para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La retirada supondría el triunfo de los «halcones» en la Casa Blanca.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Pese a la presión de sus socios europeos e incluso del Vaticano, el magnate ultima la salida del memorándum para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La retirada supondría el triunfo de los «halcones» en la Casa Blanca.

Podrá ser una decepción, pero no una sorpresa. La inminente retirada de EE UU del Acuerdo de París sobre el Clima, al que se adhirieron en 2016 casi 200 países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, era algo esperado en las cancillerías internacionales. La lucha contra el cambio climático, considerada parte del legado del ex presidente demócrata Barack Obama, nunca ha estado en la agenda del mandatario republicano. De hecho, Donald Trump, que llegó a calificar el calentamiento global como «un invento» de los chinos, se negó a apoyar el histórico acuerdo durante la cumbre del G-7 del pasado fin de semana en Sicilia.

De confirmarse la decisión, adelantada por funcionarios de la Casa Blanca, pero no anunciada de manera oficial, Trump habría dado un paso más en su política aislacionista. Como si fuera el presentador de un concurso de televisión, el propio presidente se encargó de sembrar la semilla de la expectación con uno de sus habituales tuits: «Anunciaré mi decisión sobre el Acuerdo de París en los próximos días. ¡Hacer a EE UU grande de nuevo!».

Según el portal de noticias Axios (el primero en dar la noticia), un equipo que incluye a la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), que dirige el negacionista Scott Pruitt, está cerrando los detalles de la retirada y queda por determinar si ésta se lleva a cabo de manera formal –lo que podría tardar unos tres años– o si por el contrario abandonan directamente el tratado de la ONU sobre el cual se basa el Acuerdo de París, lo que sería más rápido, pero mucho menos diplomático.

Redactado en noviembre de 2015 y firmado en abril de 2016, el tratado entró en vigor en noviembre, pocos días antes de la victoria de Trump en las elecciones presidenciales, aupado por votantes que sienten que la globalización y el cambio demográfico les han dejado de lado en su propio país. Sin embargo, la salida del acuerdo dejará a Washington alineado con Moscú, la única gran economía industrializada que no ha ratificado el tratado.

El objetivo de este pacto es contener el aumento de la temperatura en el planeta por debajo de los dos grados respecto a la de la era preindustrial y de esforzarse por limitar este aumento a 1,5. El acuerdo no especifica metas obligatorias para los 195 países, como sí lo hace el protocolo de Kioto. Cada Gobierno se fija a sí mismo sus propios objetivos de reducción de emisiones para el año 2025 ó 2030. La meta propuesta por Obama es que Estados Unidos redujera para 2025 las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 26% y un 28% respecto a los niveles del año 2005.

Trump mantuvo ayer una reunión con el secretario de Estado, Rex Tillerson, que está a favor de este acuerdo, cuya aplicación está prevista para el año 2020, cuando expire el Protocolo de Kioto. En el lado contrario se sitúa el jefe de Estrategia de la Casa Blanca, el ultraconservador Steve Bannon, que ha hecho todo lo posible para convencer a Trump de que se retire. La salida de este pacto será una gran victoria para la vertiente más radical del entorno del presidente. A Bannon le apoyan Scott Pruitt. En contra tiene a Ivanka Trump y, de alguna manera, al yerno, Jared Kushner, quien piensa que el acuerdo perjudica los intereses económicos de Estados Unidos, aunque se muestra partidario de buscar una forma para que el país se mantenga dentro siempre y cuando se cambien los objetivos marcados para los estadounidenses.

Mientras tanto, la Unión Europea y China buscan dar una señal de apoyo a la vigencia del Acuerdo de París en la cumbre que acogerá Bruselas mañana con la publicación de un comunicado conjunto sobre cambio climático y energía limpia que expresará que Pekín y Bruselas, como principales emisores de CO2, aplicarán el acuerdo del clima. La Comisión consideró que sería «decepcionante» si se confirma la salida de EE UU del Acuerdo de París, pero avisó de que ello «no cambiará el curso de la humanidad» y que la UE está dispuesta a asumir el liderazgo internacional en esta causa.

Trump quiso escuchar a sus socios en el G-7 antes de tomar una decisión al respecto. Incluso el Papa le planteó durante su audiencia en el Vaticano la necesidad de luchar contra el cambio climático. Pese a ello y la presión ejercida por el presidente francés, Emmanuel Macron, o la canciller alemana, Angela Merkel, la declaración final de la cumbre celebrada en Sicilia reconoció que, ante su revisión en marcha del Acuerdo de París, Estados Unidos «no está en posición de alcanzar un consenso» sobre la lucha contra el cambio climático.

La líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, fue más allá al afirmar que «es pasmosa la abdicación del liderazgo estadounidense y grave la amenaza al futuro de nuestro planeta. El presidente Donald Trump niega la verdad científica, elimina salvaguardas que protegen nuestra salud y nuestro ambiente, protege a los contaminadores y amenaza nuestra seguridad nacional y global».

Anthony Barnsto, investigador en el Instituto de Cambio Climático y Sociedad de la Universidad de Columbia, advirtió de que «si Estados Unidos abandona el Acuerdo de París, permitirá a otros países tomar el liderazgo de la lucha contra el cambio climático. Así que el esfuerzo global por implementar energías renovables continuará».