Turquía se encamina hacia el sultanato de Erdogan

El referéndum constitucionalista votado hoy consagra una concentración de poder en manos del presidente islamista y supone el fin del régimen democrático kemalista de 1923

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ejerciendo su derecho a voto
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ejerciendo su derecho a voto

El referéndum constitucionalista que se ha votado hoy consagra una concentración de poder en manos del presidente islamista y supone el fin del régimen democrático kemalista de 1923.

Fotografías de un (Recep Tayyip ) Erdogan de sonrisa triunfalista con el rótulo de “Evet” (Si) llenan las vallas publicitarias, cuelgan de las fachadas de los edificios, o se cuelan en las marquesinas de las paradas de autobús, tranvía o el metro, mientras las principales calles de los barrios se decoran con tiras con banderitas rojas con la enseña nacional y blancas con el Sí .Turquía celebra este domingo un histórico referéndum para instaurar un sistema presidencial en el país, lo que daría a Erdogan mayor poderes para gobernar. La agresiva campaña a favor de la reforma constitucional del dirigente Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) ha ocupado la gran mayoría de espacios públicos, dejando una representación limitada a la campaña del “Hayir” (No).

Si se aprueba hoy el referéndum, el sistema parlamentario turco se convertirá en una presidencia ejecutiva, lo que dará al presidente Recep Tayyip Erdogan un poder ilimitado, ya que un solo hombre concentrará el poder ejecutivo y legislativo.

Para la campaña del “No” y sus votantes, el referéndum está diseñado para cumplir con las ambiciones de poder de Erdogan.

“No necesitamos ese régimen (el presidencialista). Al menos ahora cuando pasa una ley se discute en el Parlamento para su aprobación. Lo que quiere Erdogan es convertir Turquía en un sultanato”, opina Çigdem, empleada de banca en paro.

“En un sistema democrático no cabe la idea de que no haya una separación de poderes. Con la reforma, al eliminar la figura del primer ministro, el presidente tendrá poder ejecutivo y legislativo. No es que vayamos en contra de la figura de Erdogan estamos en contra de un cambio a un régimen autoritario, que es todo lo contrario a los principios de (Mustafa) Kemal Atatürk”, denuncia a LA RAZÓN Bekir Özcan, presidente de distrito del partido Republicano del Pueblo (CHP), fundado por el propio Atatürk

El dirigente del CHP critica que desde que comenzó el proceso para aprobar las 18 enmiendas constitucionales “no ha sido un juego limpio”. “Ha habido todo tipo de irregularidades durante las sesiones parlamentarias para aprobar las reformas. Incluso se ha llegado a peleas físicas. Qué imagen damos al mundo, viendo como unos diputados se enzarzan a puñetazos; ha sido muy bochornoso”, lamenta el político socialdemócrata.

Otro de los temores de la oposición es que el presidente pueda también hacerse con el poder judicial. Aunque la campaña del AKP resaltan la independencia judicial, según la reforma constitucional el jefe de Estado podrá nombrar a cuatro de los trece miembros del Consejo Supremo de Jueces y Fiscales, además de al ministro de Justicia y a su secretario de Estado.

A pesar de que la sociedad turca está dividida entre el “si” y el “no”, el sentimiento nacionalista está aflorando en estos días, lo cual jugaría a favor de Erdogan.

La campaña anti-referéndum en Europa y las teorías conspirativas de que ha sido orquestada por grupos independentistas pro-kurdos o pro-Gülen, protegidos por los países de la UE, -una retórica muy utilizada en el discurso de campaña del AKP-, ha calando entre los votantes turcos que, en definitiva, prefieren una Turquía fuere que una democrática.

“Estamos convencidos de que esta reforma constitucional es lo mejor para la estabilidad y crecimiento de Turquía. Los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial en un solo hombre fuerte como Erdogan harán crecer aún más nuestra nación”, asevera Yasar Öztürk, voluntario de la campaña del AKP.

“A Europa le molesta nuestro desarrollo, que seamos un país con infraestructuras, con una gran industria militar. Somos fuertes y no tenemos miedo de nadie que nos amenace”, advierte Öztürk

No solo una parte de la sociedad turca sino también los partidos políticos nacionalistas o de izquierda se sienten engañados por la UE. “La política internacional de Europa en definitiva no cambiará si gana o pierde Erdogan. No nos quieren en Europa”, reconoce, por su parte, el líder kemalista. Desde la campaña del “SI”, el islamista AKP defiende que el referéndum no es algo nuevo sino que se lleva preparando un cambio desde hace años. “Hace cinco años que que propusimos el cambio al sistema presidencial y solo cuando el (ultraconservador) partido MHP empezó a a apoyarnos, pudimos empezar a preparar la idea de tener este referéndum, explica el diputado del AKP, Mustafa Sentop. “Desde la declaración de la República, hace 94 años, hubo 65 gobiernos y eso significa que el país no era estable”, trata de justificar Sentop, que defiende la reforma desde la llegada al poder del AKP hace 12 años.

Aunque las encuestas dan un resultado muy ajustado en el conservador barrio de Üskudar, la mayoría de entrevistados esperan que gane el referéndum con un holgado 70%. “Estamos muy contentos con nuestro presidente, de como trabaja para su pueblo. Si gana el plebiscito será como lanzar a Turquía en un cohete a la luna”, explica emocionado Fevzi, jubilado de 70 años.