Un Gobierno sin doctrina

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l ¿Los nombramientos de Nicolás Maduro le dan más protagonismo al Partido Comunista?

–No lo creo. El Partido Comunista (PC) siempre ha tenido poco peso y ahora tampoco lo va a tener. El nombramiento de Arreaza como vicepresidente no es ninguna señal. Arreaza es marxista, pero no forma parte del PC. No se engañen, aquí no hay doctrina política, sólo una manipulación patriotera de la figura y del pensamiento de Simón Bolívar, y de su copiosa obra escrita en el siglo XIX. Se puede decir que el Estado ha confiscado a Bolívar.

l ¿Nicolás Maduro lo tiene todo a su favor para ganar las elecciones del 14 de abril?

–Maduro va a la baza emocional que recorre el país en estos momentos. Dentro de un mes, la muerte de Chávez no va a tener el mismo peso sobre esa parte de la población. Maduro es un candidato débil y opaco, un hombre sin atributos, no hay nada en él. Capriles, comparado con él, es Winston Churchill. Lo que sí tiene Maduro es el control del aparato del Estado y unos ingresos millonarios por la renta del petróleo.

l ¿Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional ha pasado a un segundo plano?

–Cabello está en un segundo plano, sí. Acató la decisión de Chávez de que Maduro fuera el heredero, y aceptó la decisión del Tribunal Supremo de colocar a Maduro como presidente, lo que supone una violación constitucional. En los tres meses que Maduro lleva al frente, ha cambiado a 44 funcionarios de la Administración vinculados a Cabello.

l ¿La oposición se dividirá si vuelve a perder?

–La oposición no vive de ilusiones. Está muy unida en torno a Capriles. Claro que dentro de los veinte partidos que conforman la coalición opositora hay muchas opiniones, pero no producen una fuerza centrífuga. La elección de Capriles fue consensuada y no hubo discusión sobre la idoneidad del candidato.