Un neonazi confiesa el asesinato del político alemán Walter Lübcke

La Policía mantiene abierta la investigación en busca de cómplices

El ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, y el fiscal general, Peter Frank, en la rueda de prensa de este miércoles
El ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, y el fiscal general, Peter Frank, en la rueda de prensa de este miércoles

La Policía mantiene abierta la investigación en busca de cómplices

El ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, ha informado hoy que el neonazi Stephan Ernst ha confesado el asesinato del político local alemán Walter Lübcke, un caso que ha estremecido al país en las últimas semanas y ha vuelto a poner en titulares el renacimiento del sentimiento ultra.

“El fiscal general nos ha informado de que el presunto asesino ha confesado”, dijo Seehofer a la prensa tras una sesión a puerta cerrada de la comisión de Interior del Parlamento Alemán (Bundestag). “Nos alegramos de ese éxito, pero para nosotros las investigaciones no han terminado. Tenemos que seguir trabajando para determinar si hubo cómplices”, añadió. Seehofer insistió en que aunque Ernst asegura haber actuado solo eso no cierra el caso.

En la sesión de la comisión de Interior, dedicada exclusivamente al “caso Lübcke”, participaron, además de Seehofer, el fiscal federal Peter Frank, el presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, Thomas Haldenwang, y el presidente de la Oficina Federal de lo Criminal (BKA), Holger Münch.

Lübcke fue asesinado en su casa entre el 1 y el 2 de junio de un disparo en la cabeza. La Policía encontró rastros de ADN que los llevó a la pista de Stephan Ernst, un personaje perteneciente al mundillo de la extrema derecha en el estado federado de Hesse (centro de Alemania).

Perteneciente a la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel, Lübcke se había convertido en una figura odiada por la ultraderecha por su actitud de defensa de los refugiados. En 2015 había respondido a insultos durante un acto diciendo que quienes no compartían ciertos valores humanitarios estaban en libertad de dejar el país. Su asesinato ha revivido en Alemania el debate sobre la violencia ultraderechista. En las investigaciones sobre el asesinato se ha conocido que el nombre de Lübcke estaba en una lista de posibles objetivos del grupo terrorista neonazi Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU).

En la discusión sobre el crimen también han surgido voces que han responsabilizado a la ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD), partido con representación parlamentaria, de haber contribuido a crear un clima de odio y por consiguiente de ser en parte responsable del asesinato. La presidenta de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, ha dicho que todo miembro de su partido que piense en una posible cooperación con AfD debe cerrar por un momento los ojos e imaginarse a Walter Lübcke.

Vínculos con la ultraderecha

Es un hecho sabido desde hace años, pero la confesión de Stephan Ernst afianza- con un caso tan mediático como éste, la vinculación del crimen con la ultraderecha y refuerza como móvil el rechazo del autor a la política oficial de acogida a refugiados.

Ernst, de 45 años y conocido en círculos neonazis de Hesse (centro), fue detenido el pasado 17 de junio y la Fiscalía Federal anunció entonces que investigaba como “acto ultraderechista” el asesinato de Lübcke. Según “Der Spiegel”, el asesino hasta estuvo presente en el acto en el que Lübcke defendió la acogida de los refugiados en 2015, el año de la avalancha de estos en territorio alemán. Sin embargo, las autoridades no han precisado cuáles pudieron ser los motivos del crimen, que el ministro Seehofer califica de “asesinato político”.

El asesinato de Lübcke ha revivido en Alemania el debate sobre la violencia ultraderechista, y desde ese lado del espectro político el partido Alternativa para Alemania (AfD) intentó hoy desviar la atención hacia una eventual participación de la mafia en el crimen, según la revelación de detalles de la reunión de este miércoles en el Bundestag que hicieron algunos medios.

Tampoco se sabe por qué razón Ernst no estaba sometido a vigilancia a pesar de que se sabía de su potencial peligrosidad; y los llamamientos a un endurecimiento de las atribuciones de los servicios secretos fueron enseguida vinculados por la AfD a la presunta intención del Gobierno de limitar los derechos fundamentales.

Merkel aseguró hoy a preguntas precisamente de la AfD que no conoce ningún motivo concreto que pudiera activar el Artículo 18 de la Constitución alemana, que prevé la privación de derechos fundamentales, como cuando se abuse de la libertad de expresión o del secreto de las comunicaciones postales y de las telecomunicaciones.

Detrás está la sospecha de los ultraderechistas de que se quiera aprovechar el momento de preocupación por atajar la violencia por motivos políticos para limitar la difusión de mensajes de quienes apoyan sus ideas tanto en redes sociales como en soportes tradicionales.