Un proyecto europeo para fortalecer la justicia social

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Uno de los principales efectos colaterales de las fallidas políticas de austeridad es el surgimiento de las desigualdades sociales, tanto en el seno de los estados miembros de la Unión Europea como entre diferentes estados miembros y otras regiones de Europa. Los países del sur han sufrido más que ningún otro de la Eurozona, todos ellos golpeados por la crisis financiera.

El informe anual sobre justicia social, publicado por el Instituto Bertelsmann, muestra que el 50% de los estados miembros están por dejado de la media europea, con Grecia, Portugal, Chipre, Italia y España ocupando las posiciones más bajas del ranking. Comparado con 2008, la situación de estos estados es peor, mientras la Eurozona se ha atrincherado en el estancamiento.

Combatir las desigualdades sociales y, por lo tanto, fortalecer la justicia social, necesita de una agenda social que ponga en primer lugar los intereses de la mayoría de los ciudadanos europeos, no sólo la de los pequeños grupos financieros.

Es una provocación y una profunda muestra de antidemocracia que en los “Paradise Papers” nos encontremos nombres de políticos europeos que guardan dinero en paraísos fiscales para evadir impuestos, mientras un elevado número de ciudadanos lidia con la pobreza extrema y la exclusión social.

Es también muy molesto el hecho de que la Comisión Europea no haya implementado su agenda ni alcanzado su primer objetivo, el cual es reducir la desigualdad y mejorar el empleo. El paquete de estímulo prometido por Juncker y el Programa Europa 2020 no ha logrado sus objetivos y lo que observamos es el aumento de las divergencias entre los estados miembros dentro del sector laboral, la desregulación del mercado, la reducción de inversión en educación y políticas sanitarias, así como el crecimiento del racismo y la xenofobia.

Dar poder a la cohesión social no tendrá éxito solo con los esfuerzos de un pequeño grupo de estados miembros de la UE. Se necesita un gran plan y políticas y alianzas sociales más amplias para cambiar los equilibrios en la Comisión Europea y en el Parlamento Europeo y abrir así nuevos canales de cooperación , apoyando a aquellos grupos que han sido afectados de manera crítica por la crisis financiera e institucional de la UE.

*Vicepresidente del Parlamento Europeo