Una ciudad flotante en busca de inversor

Uno de los laterales de la ciudad-barco
Uno de los laterales de la ciudad-barco

Una empresa de EE UU pretende construir una ciudad-barco en la que sus miles de clientes sean parte de una comunidad móvil que recorra el mundo sin abandonar las actividades de la vida cotidiana

Una empresa de EE.UU. pretende construir una ciudad-barco que promete a sus miles de clientes ser parte de una comunidad móvil que recorra el mundo sin abandonar las actividades de la vida cotidiana como trabajar, estudiar o comprar.

De 1.372 metros de eslora, 228 de manga y 106 de altura, la gran ciudad-barco sería capaz, según sus creadores, de albergar de 50.000 a 100.000 residentes y dar la vuelta al globo en dos años.

En busca de inversores, el proyecto Freedom Ship of the Seas se publicita como "un lugar ideal para vivir o desarrollar una empresa, una comunidad amigable, segura y protegida con grandes extensiones de espacio abierto de entretenimiento e instalaciones recreativas", todo esto en un desplazamiento continuo por todo el mundo.

Este proyecto es un sueño largamente acariciado del promotor inmobiliario Roger Gooch, director del proyecto y vicepresidente de la empresa Freedom Ship International, que junto a un equipo de ingenieros y diseñadores trabaja en esta idea desde hace 15 años en Sarasota, Florida (EE.UU.)

"El concepto del Freedom Ship fue concebido por el ingeniero Norman Nixon en la década de 1990. Hemos trabajado en el proyecto con Norman durante años pero no llegó a buen puerto debido a la falta de capital", dijo Gooch en entrevista con Efe.

Lamentablemente, Nixon falleció este año "y estamos tratando de llevar su visión a la realidad", añadió.

La tarea no es fácil y, aunque la respuesta según Gooch ha sido bastante positiva desde que se dio a conocer el proyecto este mes de diciembre, lo cierto es que necesita una inversión inicial de 1.000 millones de dólares (730 millones de euros).

"Tuvimos el proyecto parado debido a los problemas económicos mundiales en los últimos años. Ahora que hay una recuperación económica estamos tratando de saber si hay suficiente interés global y el potencial de capital de riesgo para la construcción de la nave", detalló Gooch.

Una vez conseguido este dinero, un 10 % del total estimado, por parte de inversores o público en general, señaló el empresario, "comenzaríamos con el diseño primario y las obras de ingeniería para las fases principales de construcción, lo que llevaría de 3 a 5 años".

"El objetivo principal del diseño y la ingeniería es la seguridad de la nave y todos sus habitantes", dijo el promotor, quien detalló que esta enorme embarcación se desplazará gracias a la propulsión de cientos de motores eléctricos, conocidos como Azipods, que actualmente son utilizados en los principales cruceros.

Así, Freedom Ship of the Seas, pensado para ser cuatro veces más grande que el transatlántico Queen Mary, pasará el 70 % del tiempo en alta mar frente a ciudades importantes de los cinco continentes, y el 30 % restante en tránsito.

Según sus creadores, sus miles de residentes podrán desplazarse con comodidad por las zonas continentales sin alterar su rutina dentro de la ciudad-barco, que contaría con 17.000 apartamentos, restaurantes, casinos, tiendas, escuelas y hospitales.

"Desde que empezamos a hablar de este proyecto hace unas semanas, el correo electrónico de la empresa se ha visto inundado. Ha sido una respuesta apabullante que nos ha llenado de esperanza de que Freedom Ship of the Seas se pueda hacer realidad", afirmó Gooch.