Ideológo del Kremlin

Vladimir Medinski, el hombre que aviva la obsesión militar de Putin y promueve la sumisión de Ucrania

El ultranacionalista que convirtió la historia en arma ideológica del Kremlin encabeza la tercera ronda de negociaciones directas con Ucrania

Vladimir Medinski encabeza la delegación rusa en Turquía para negociar con Ucrania
Vladimir Medinski encabeza la delegación rusa en Turquía para negociar con UcraniaWikipedia

Rusia y Ucrania vuelven hoy a verse las caras. En esta ocasión, Ginebra (Suiza) será el escenario del tercer encuentro directo entre negociadores de ambos países para hablar sobre un posible acuerdo de paz impulsado por Donald Trump. Las expectativas son bajas, según han reconocido desde Kiev. Incluso el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, dijo este fin de semana en Munich que aún no saben si Rusia realmente quiere poner fin a la guerra o no.

Pero más allá de los avances territoriales, la composición del equipo negociador ruso se interpreta desde Ucrania como una señal de que Vladimir Putin no se toma en serio los diálogos de paz. La delegación está formada por Igor Kostyukov, jefe de la inteligencia militar rusa, y el viceministro de Asuntos Exteriores, Mijaíl Galuzin, pero quien más dudas suscita es el jefe de la comitiva, el político, diplomático e historiador Vladimir Medinski, considerado un asesor ultraconservador del presidente ruso que niega la soberanía ucraniana desde una perspectiva histórica.

Nacido en Ucrania en 1970, Medinski fue diputado de la Duma estatal entre 2004 y 2011 y ministro de Cultura entre 2012 y 2020. En 2021 escribió un ensayo atribuido a Putin en el que sostenía que Ucrania y Rusia son un solo pueblo y estado, con un origen común en el siglo IX.

En Occidente, sus interpretaciones son controvertidas. En uno de sus libros de texto de Historia afirmaba que la Revolución húngara de 1956 fue un levantamiento fascista organizado por Occidente. Como tantos rusos, también él piensa que tras el colapso de la URSS, "Occidente se obsesionó con desestabilizar la situación dentro de Rusia" con el objetivo de "desmembrar Rusia y hacerse con el control de sus recursos".

Como máximo responsable de la política cultural, promovió una agenda centrada en la glorificación de la historia militar rusa y en la creación de una narrativa patriótica que respalde las políticas del Kremlin. Su perfil ideológico ultranacionalista transmite el mensaje de que Putin quiere recalcar la justificación histórica de esta guerra, según la cual Ucrania no tiene derecho a existir dentro de sus fronteras internacionales.

Durante sus ocho años como ministro de Cultura, arremetió contra los cineastas rusos "cuyo principal mensaje es que Rusia es una mierda" y retrasó el estreno de películas de Hollywood para dar ventaja a las rusas en taquilla. En su política cultural se hablaba del "rechazo a los principios de tolerancia y multiculturalismo", se enfatizaba los "valores tradicionales" rusos y se advertía contra el "pseudoarte". Los manuales escolares que promocionó redimían a Stalin y denigraban a Gorbachov. Como editor del libro de texto "Historia militar de Rusia" (2025), Medinski enmarcó la guerra de Moscú contra Kiev como una continuación de la lucha soviética contra la Alemania nazi y describe la guerra de Rusia como una "reacción necesaria a las amenazas occidentales".

Según The Guardian, cuando Zelenski se enteró de que Putin enviaría a un exministro de Cultura como principal negociador a las primeras conversaciones entre Rusia y Ucrania en tres años, sintió que le estaban tomando el pelo. "Medinski aparecía como un personaje de tercera categoría, un amante de la historia repudiado por los estudiosos rusos, impulsor del revisionismo histórico en el que actualmente se basa la ideología del régimen, además de un negacionista del Estado ucraniano". Su estilo negociador quedó retratado en esta declaración durante la segunda ronda de conversaciones de Estambul a finales de 2025: "No queremos la guerra, pero estamos dispuestos a luchar durante un año, dos, tres, los que hagan falta. Luchamos con Suecia 21 años. ¿Vosotros cuánto tiempo estáis dispuestos a luchar?"

El regreso de Medinski al frente de la delegación rusa significa, según la analista Tatiana Stanóvaya, que "las demandas políticas vuelven a estar claramente encima de la mesa". El objetivo último del Kremlin incluye echar a Zelenski del poder, vetar a los partidos nacionalistas e instalar un gobierno afín, además de proteger la lengua rusa y la rama de la Iglesia Ortodoxa rusa en Ucrania.

Ambos países llegan a esta nueva ronda negociadora con avances sobre el terreno. Ucrania ha recuperado 201 kilómetros cuadrados entre el miércoles y el domingo de la semana pasada, aprovechando el cierre de Starlink para las fuerzas rusas, según un análisis de datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW). Moscú, por su parte, asegura que ya controla cerca del 75% de la región de Zaporiyia tras la captura hace unos días de las localidades de Tsvetkovoe y Primorskoye.