Voto de castigo a la política de recortes del Gobierno Passos Coelho

El alcalde de Lisboa, el socialista, Antonio Costa, deposita su papeleta
El alcalde de Lisboa, el socialista, Antonio Costa, deposita su papeleta

Las elecciones locales de Portugal supusieron ayer un severo castigo al gobernante Partido Social Demócrata (PSD, conservador) y dieron oxígeno a los socialistas, que ganaron en votos y alcaldías. Con una alta abstención del 40%, los electores penalizaron al PSD con pérdidas de emblemáticas plazas como Oporto, la segunda ciudad más importante del país, ganada por el independiente Rui Moreira, o con un duro revés en Lisboa, vencida por goleada por el socialista António Costa. Los dos grandes partidos lusos, que midieron fuerzas por primera vez desde las legislativas de junio de 2011, un mes después de que Portugal firmase su rescate financiero, obtuvo resultados dispares. Con cerca de un 50% de los votos escrutados, el Partido Socialista (PS) pasó del 37% de las municipales del 2009 a casi el 40%, mientras que el PSD, que se presentó a varias alcaldías en coalición con los democristianos, bajó del 34% al 30%. A pesar de que los socialdemócratas han evitado hacer lecturas a nivel nacional y a la espera de que complete el recuento, el resultado deja un poso de castigo a la política de austeridad del Gobierno liderado por Pedro Passos Coelho aplicada a cambio de recibir el préstamo internacional de la UE y el FMI. Respetadas figuras del socialismo portugués, como el ex candidato presidencial Manuel Alegre y el antiguo primer ministro José Sócrates (2005-2011), así como otros comentaristas del país así lo han corroborado. En los cuarenta años de democracia en Portugal, solo los comicios locales del 2001, saldados con un batacazo del PS, precipitó la caída de un Gobierno, el liderado por Antonio Guterres.