Xi Jinping se ofrece a acercar a Riad y Teherán

El presidente chino, Xi Jinping, junto al rey saudí, Salma Bin Abdulaziz, tras su llegada a Riad
El presidente chino, Xi Jinping, junto al rey saudí, Salma Bin Abdulaziz, tras su llegada a Riad

China, que los últimos años ha preferido sentarse en la butaca de espectador en Oriente Medio, busca reforzar su papel diplomático en la zona. Para ello, el presidente Xi Jinping inició ayer un gira de seis días a Arabia Saudí, Egipto e Irán en un signo de la creciente importancia que han adquirido estos países para Pekín. Se trata de la primera vez que Xi realiza una visita a la región desde que asumiera el poder hace tres años. Una gira que se realiza en un momento crucial para Oriente Medio, agitado por la escalada de tensión entre Riad y Teherán tras la ejecución del clérigo chií Nimr al Nimr y la apertura económica del país persa tras el levantamiento de las sanciones por el pacto nuclear. El enfrentamiento diplomático entre dos de las mayores potencias petroleras del mundo representa para Pekín una amenaza para la seguridad y la estabilidad que podría hacer peligrar sus intereses comerciales regionales.

China, según recordó ayer Xi en un artículo en el diario egipcio «Al Ahram», tiene relaciones de asociación con ocho países árabes y es el segundo socio económico del mundo árabe. El intercambio comercial entre ambas partes superó los 251.000 millones de dólares en 2014. También es el principal socio comercial tanto de Irán como de Arabia Saudí, gracias a las importaciones de petróleo procedentes de ambos países, que representan una cuarta parte del total que compra la nación asiática. Arabia Saudí y las demás monarquías suníes del Golfo ven con recelo el acuerdo por el cual Irán sale de su aislamiento internacional, lo que permitirá a Teherán entrar libremente en el mercado mundial del petróleo.

El presidente Xi llegó ayer a Riad, donde se entrevistó con el rey Salman Bin Abdulaziz Al Saud, al que visita por primera vez desde que fue coronado en 2015. Tras el encuentro en el Palacio Al Yamamah, el monarca saudí brindó un banquete a su invitado al que acudieron el segundo príncipe heredero y ministro de Defensa, el influyente Mohamed Bin Salman, y el gobernador de Riad, Faisal Bin Bandar.

Además de las reuniones con miembros de la realeza saudí, el líder chino mantendrá conversaciones con los jefes del Consejo de Cooperación del Golfo y la Organización para la Cooperación Islámica, que cuenta con 57 Estados en cuatro continentes.

Los lazos económicos entre Riad y Pekín son vitales en su relación bilateral. Arabia Saudí es el mayor proveedor de petróleo de China, lo que representa uno de cada seis barriles de sus importaciones de crudo, informó la agencia de noticias Xinhua. Ambos mandatarios firmaron un total de 14 acuerdos en los ámbitos económico, comercial y científico, informó la cadena qatarí Al Jazira. Actualmente, operan en Arabia Saudí 160 empresas chinas y los intercambios comerciales entre ambos países durante los primeros once meses de 2015 alcanzaron 47.600 millones de dólares, mientras que en todo 2014 fueron de 70.000 millones.

En el marco de la amenaza terrorista, un asunto que cada vez preocupa más al Gobierno chino, Xi y Abdulaziz firmaron un acuerdo de consultas entre ambos Estados, y se abordó la relación con Irán. Poner fin a la crisis diplomática entre Teherán y Riad es una apuesta importante para Pekín. Para ello, el presidente Xi ha llevado a cabo consultas con ambos países con la esperanza de rebajar la tensión, y tratará otros asuntos internacionales y bilaterales.

También interesan en Pekín las infraestructuras. Después de Arabia Saudí, Xi viajará a Egipto e Irán con la iniciativa «una franja, una ruta» (la nueva Ruta de la Seda) bajo el brazo, como piedra angular de sus conversaciones con las autoridades locales. Además de la importancia como suministrador de gas y petróleo, Oriente Medio se ha convertido en una zona clave para China con su proyecto de la «nueva ruta de la seda», la red de infraestructuras con la que quiere abrir potentes vías de comunicación hacia Occidente desde Asia a Europa, pasando por África. Dicho objetivo se conseguirá mediante la ampliación de la cooperación en los sectores de energía, comercio, inversión, infraestructura y alta tecnología, destacó Xi.