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Arroz, cómo enfriarlo para conseguir una ensalada perfecta

El primer paso para marcar la diferencia con tu ensalada de arroz comienza con el enfriamiento posterior a la cocción.

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Para conseguir una ensalada de arroz perfecta no es suficiente con añadir buenos condimentos. El primer paso para marcar la diferencia con tu ensalada comienza con cómo enfrías el arroz después de la cocción. Un paso al que muchas veces no se concede la importancia que merece.

En el mundo existen más de 40.000 tipos de arroz que varían según su forma, color, aroma o textura y según la forma de procesarlos.

Lo ideal es elegir un arroz de grano blanco y alargado, por ejemplo, un arroz Basmati, arroz jazmín o arroz Ferrini, variedades con gran cantidad de almidón y que tras la cocción quedan sueltos y elásticos. Si lo prefieres, otra opción es utilizar arroz integral, que mantiene sus vitaminas y proteínas al no estar refinado y da un toque crujiente al conjunto.

Olvídate de elegir arroces de tipo medio como el Carnaroli o el bomba, ya que tras la cocción son granos blandos y algo pegajosos.

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A la hora de cocinarlo, hazlo en agua hirviendo y sal o en agua fría, en caso de que haya optado por el arroz integral. Para hacerlo al dente, retira la olla del fuego y escúrrela dos minutos antes del tiempo indicado en el paquete.

Una vez hecho el arroz llega el momento de enfriarlo. Pasar el arroz hervido bajo el agua fría del grifo es algo bastante común. Mal hecho. Con esto lo que se consigue es eliminar el almidón y el sabor del arroz.

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¿Cuál es la mejor manera de enfriar el arroz?

Una opción pasa por escurrir el arroz, sazonarlo y añadirle un poco de aceite de oliva virgen extra. Después se coloca uniformemente en una bandeja fría, moviéndolo de vez en cuando para que los granos no se peguen. Por último, se cubre la bandeja con film transparente para que el arroz no se seque, y se deja enfriar por completo en un lugar fresco. No hace falta meterlo en la nevera.

Otra opción, más rápida, es guardar el arroz en un recipiente hermético y sumergirlo en un recipiente lleno de agua y hielo, preferiblemente colocado bajo un chorro de agua fría. De esta forma acelerará el enfriamiento sin afectar el sabor y el valor nutricional del arroz.

Una vez que el arroz está frío ya se puede preparar la ensalada añadiendo los ingredientes al gusto.

¿Cómo conservarla? Se puede guardar en un tupper durante un par de días en la nevera.