Gastrobares, sabemos lo que queremos

Plato de Ramiro's en el Museo de la Ciencia de Valladolid
Plato de Ramiro's en el Museo de la Ciencia de Valladolid

Vivimos en un momento crucial. Nuevas costumbres que están cambiando nuestro estilo de vida gastronómico. Y que, tal vez más pronto que tarde, nos llevarán a hacer realidad el antiguo sueño: la posibilidad de universalizar la alta cocina para todos los públicos.

Gastrobares o restaurantes eclécticos. No están solos, sabemos lo que queremos. Los amantes de la buena mesa, aquella que cala y deja poso, aplauden cuando esta fluye con la naturalidad y frescura de un torrente en primavera. Este es el caso de los restaurantes eclécticos y gastrobares.

La unión hace la fuerza: pero si los que se unen son producto, alta cocina, creatividad a buen precio, cada uno en lo suyo, aparte de la fuerza, el resultado rebosa calidad, al combinar lo mejor de ambos mundos. Canalla Bistró (Maestro José Serrano, 5, Valencia). Por su atípica e innovadora cocina consigue un increíble y revolucionario rendimiento que satisface a los clientes más exigentes. Canalla Bistro se ha convertido en un restaurante ecléctico con identidad propia. Cocina de imperativo universal que altera las agujas de la brújula. Los menús resultan muy sugestivos, recrean supuestos viajes. Facilitan las experiencias. Glorifican la diversidad. De vez en cuando sucumbimos a su adicción.

Decir que los restaurantes eclécticos y gastrobares están de moda y que cada vez más abundan en las ciudades es una obviedad. Pero en su justa medida como todo en la (buena) vida.

No pasan inadvertidos: desde sus cocinas conforman una riada de platos y menús para todos los gustos. La calidad del producto y la creatividad del formato circulan como un fluido exitoso. Tonyina (Chile, 3).

Los restaurantes eclécticos y gastrobares que comparten comensales y clientes derriten diferencias y estrechan lazos en un proyecto común que incluyen aventuras con menús latentes.

La estrecha relación entre precio y calidad queda reflejada en algunos locales que han sido creados pensando en una disciplina concreta. Come y Calla ( Poeta Antonio Chocomeli, 1) y Rossinyol Gastrobar ( Santos de la Piedra, 8 Bajo 1) en Bétera.

Este fenómeno se ha construido, poco a poco, sin prisa, preservando un ritual. Otros han llegado tras una metamorfosis deseada del antiguo restaurante familiar heredado, los más, han diversificado (ampliado) el negocio. Huevos y cestas. Difícil equilibrio.

Los primeros gastrobares han evolucionado de forma discreta en lo sustantivo, en el presente, para incorporar más detalles, al enriquecer los menús, completar las cartas y mejorar la bodega. En Alicante, La Taberna del Gourmet ( San Fernando, 10).

Los gastrobares llaman a la puerta. A veces el lugar donde se come es un personaje más de la comida. Se tiene la sensación de estar ante un restaurante que va más allá de lo común. Una fuente de ideas, tendencias y de energía. Vuelve Carolina (Correos, 8); Alejandro del Toro (Amadeo de Saboya 15).

Valencia vive deslumbrada en materia gastronómica por la moda de los Gastrobares. Aunque esta tendencia sirve para catalogar incluso, algunos interesantes restaurantes. Los platos más deseados se cocinan bajo nombres emblemáticos o marcas especializadas directa o indirectamente. Mercat Bar (Joaquín Costa, 27).

Los platos hablan en silencio, silencios serenos, cómodos donde el formato manda, inspira y transporta a otras cocinas. Cocina de fácil adscripción, no cansa. Culta y cosmopolita. La Sequieta Gastro-Tapas ( Avda Cami Vell de Torrent, 28, Alaquas). En sus platos, sutiles, cumplidos y embebidos de producto ilumina una sencillez que se suele escapar del común entendimiento. Delicat (Conde de Almodóvar, 4).

Conviene no perder de vista el panorama, no mirar hacia otro lado. Establecer equivalencias interesantes. La cocina está cantada en primera persona. Bocado ( Paseo de la Alameda, 1). Más allá de su función en el universo gastronómico actual: los gastrobares guardan significativos episodios de la historia hostelera de los últimos años. Diferentes tendencias y extremos opuestos. Coloniales Huerta (Maestro Gozalbo, 13).

Alcanzar el objetivo de cruzar la meta de la consolidación es todo un reto que requiere tanto esfuerzo como preparación. El esfuerzo es el camino, no hay atajos. Más calidad por menos precio.

No es lo único que persiguen. También cambiar las reglas del juego y reivindicar otro tipo de cocina. En este contexto adquieren más valor.

Si aún necesitan alguna excusa para visitar este tipo de restaurantes sepan que su secreto radica en su inagotable armonía y constante actualización gastronómica en tiempo real. Hay que disfrutar los momentos dulces, sin bajar la guardia para cuando vengan los malos. Algunos comienzan a preguntarse cómo hemos podido vivir todo este tiempo sin su presencia.