Los gemelos Torres: «No discutimos, somos el matrimonio perfecto»

Los gemelos Javier y Sergio Torres
Los gemelos Javier y Sergio Torres

Los gemelos Javier y Sergio Torres, con una estrella Michelin en Dos Cielos (Barcelona), se han ganado a la audiencia televisiva con sus conocimientos culinarios

Los gemelos Javier y Sergio Torres, con una estrella Michelin en Dos Cielos (Barcelona), se han ganado a la audiencia televisiva con sus conocimientos culinarios, una simpatía arrolladora y una complicidad que los convierte en "el matrimonio perfecto", aseguran en una entrevista 'a dos voces' con Efe.

Debutaron con "Cocina2"en Fox Life y La 1 y en la pública siguen mostrando los mejores productos españoles y cómo saborearlos en "Torres en la cocina", programas que han acrecentado la popularidad de dos cocineros, nacidos en Barcelona en 1970, que gozaban ya de un gran prestigio profesional gracias a una cocina "de vanguardia tranquila", apegada al producto y pródiga en sabor y técnica.

Sólo tenían ocho años cuando descubrieron su vocación y tras formarse, por separado, en algunas de las mejores casas de Europa, en 2008 abren Dos Cielos en su ciudad natal, cuyo nombre es un homenaje a su abuela Catalina, a la que deben su amor por la cocina.

PREGUNTA: ¿Cómo se ve la cocina con cuatro ojos?

RESPUESTA:

SERGIO TORRES (ST): Pletórica.

JAVIER TORRES (JT). Veo que hay un gran nivel de cocineros y que se está creando una escuela que hará futuro.

P: ¿Cómo se cocina a cuatro manos?

ST: Se cocina mejor.

JT. Es todo mucho más fácil

P: En los gemelos siempre lleva uno la voz cantante ¿Quién en su caso?

ST: Uff... En este caso... Yo, seguro.

JT: Yo más que tú.

(Al final los dos acuerdan que "uno más uno son dos, suman").

P: ¿Qué les ha dado y quitado la televisión?

ST: Nos ha dado que la gente nos conozca más y nos ha quitado un poco de tiempo, pero no mucho.

JT: Nos ha dado mucho conocimiento, experiencia, y estamos aprendiendo mucho con esta nueva faceta, y compartiendo.

P: En cada programa de "Torres en la cocina"y en "Cocina2"se dedican a un producto. ¿Con cuál o cuáles se quedan?

ST: Con el productor, independientemente del producto; con el alma de una persona que lleva trabajando mucho tiempo para hacer un gran producto. Voy al origen.

JT: Yo me quedo con mis platos, que son mejores que los de mi hermano (carcajadas).

P: ¿Por qué hay que ir a Dos Cielos?

ST: Hay recuerdos de la infancia, sabores olvidados, productos de temporada. Es vivir una experiencia, pasarlo bien.

JT: Es un viaje por las temporadas. La gente se lo pasa bien porque tenemos un equipazo con muchísimas ganas e ilusión. Nosotros lo pasamos bien y esperamos que la gente se divierta.

P: ¿Es más duro ser 'stagiaire' (meritorio en un restaurante) o jefe de cocina?

ST: Es más duro ser jefe de cocina, por supuesto, aunque no es fácil ser 'stagiaire'. Las dos son jodidas.

JT: Las dos son complicadas. Si eres buen 'stagiaire' pasas más desapercibido, si eres buen jefe de cocina también.

P: ¿Son tan cielos como pintan?

ST: En nuestro caso yo creo que sí. Nos ocupamos de todo y hasta donde nos llega la vida.

JT: No nos toca a nosotros decirlo, pero la gente lo sigue diciendo.

P: ¿Qué plato recuerdan más de la abuela Catalina?

ST: Los caracoles, nos íbamos a un terreno que tenía la familia, en unos campos de hinojo, recogíamos caracoles y ella hacía un perol súper picante. Toda la familia los comíamos como pipas y nos ponían pan en los labios de lo que picaban. Hablábamos mucho compartiendo ese manjar.

JT: La sopa, una que hacía con galets (pasta) y pelotas de carne con pan, leche y piñones; esas pelotas eran la locura y el caldo te deba la vida.

P: ¿Se imaginan trabajando por separado?

ST y JT: (Al unísono) Nooooo.

P: ¿Qué les enamoró de Brasil, donde abrieron los restaurantes Eñe en Sao Paulo y Río de Janeiro, y por qué los cerraron en 2013?

ST: Lo primero la gente, nos encontramos un país con gente que sonreía, pese a las dificultades. Por nuestra forma de ser nos sentimos identificados, nos fascinó, nos enamoró. Y cerramos porque fuimos creciendo aquí y se nos descontrolaba la calidad. Pero Brasil sigue presente en Dos Cielos.

JT: Es un país completamente exótico. Si te pones a viajar por el interior ves mucha diversidad cultural, gastronómica... Y la amabilidad de la gente es brutal. Hicimos Eñe por eso y porque hay unos productos alucinantes, con el Amazonas al lado. Lo vendimos con muchísima pena, pero estábamos con más socios y para ellos era importante la venta. Nosotros éramos más románticos, queríamos al personal, al proyecto y queríamos darle continuidad, pero los socios no nos acompañaban en ese pensamiento.

P: Crearon la ya imprescindible en un restaurante Gastrovac, con la Universidad de Valencia, para cocinar al vacío, impregnar alimentos y freír a baja temperatura. ¿A quién cocinarían en ella?

ST: Yo metería la guerra, a los que mandan a los refugiados fuera de sus lugares, todo lo malo que está pasando y le pondría un poco de positivismo, ilusión, cítrico y amor, porque esta todo muy mal.

JT: A los corruptos: primero les abres poros, los vacías y luego los impregnas de humildad. Sería como lavarles la cabeza, dejarles a cero.

P: ¿Qué pensaría su abuela Catalina si viese su piso convertido en Espacio Ilusión? (su taller culinario)

ST: No es un laboratorio. Es un homenaje a la familia, sobre todo a ella. Estaría orgullosa y disfrutaría mucho más cocinando porque tenemos más medios.

JT: No hemos cambiado gran cosa, sólo está más cómoda.

P: ¿A la cocina (tecnoemocional, molecular...) se le ha ido en algún momento la olla?

ST: No se le ha ido la olla, todo tiene su momento. Ahora avanza volviendo hacia atrás para recuperar buenos productos y darle valor a los productores

JT: Tuvo su momento diferente, espectacular. Ahora estamos en la revolución cuchara. La cuchara es nuestra herramienta preferida y en un menú nuestro siempre está en muchos platos.

P: Estando en la planta 24 del Melia Barcelona Sky, ¿se han sentido alguna vez Ícaro?

ST: Somos hijos de la crisis, nacimos en 2008 y las hemos pasado putas como nadie. Dos Cielos estaba vacío muchos días y sufríamos palpitaciones extrañas, pero empezamos a coger el ritmo rápido. Hemos pasado penurias importantes, que nos han hecho más fuertes, y antes de Dos Cielos más aún. Superamos el cierre de Cap sa Sal (Begur, Girona), un sitio idílico en la Costa Brava con una inversión importante y que no era viable.

JT: Nos lo cerró Costas. Ahí actuamos más con el corazón que con la cabeza. Hemos aprendido que en los momentos críticos hay que usar mucho la cabeza, aunque si solo te mueve la cabeza estás predestinado al fracaso.

ST: Por eso hemos creado una empresa, Cocina Hermanos Torres, con la que hemos puesto las patas de lo que no sabemos: para ayudarnos con la contabilidad, temas legales, etc. Así nosotros nos podemos dedicar a la cocina.

P: Cocinan para los espectadores del Festival de Música de Pedralbes. ¿Qué banda sonora pondrían a su cocina?

ST: Los Burning, aunque no actuarían en Pedralbes (risas).

JT: Yo vi allí uno que me fascina, Antony and the Johnsons; te toca la fibra.

P: ¿Qué les lleva a discutir?

ST: La superación.

JT: Nos llevan a discutir cosas que son para mejorar. Si discutimos es porque queremos mejorar un plato. No discutimos, no, somos el matrimonio perfecto. (Sergio asiente, convencido).

P: Defina a su hermano con uno de sus platos.

ST: A Javier la becada; es la mejor que me he comido en mi vida.

JT: A Sergio la cazuela de verduras de cultivo natural.

Efe